Archivos C40

A los que nos hablan de la Constitución del 40…

La Habana - 1ro de Mayo de 1961

La Habana - 1ro de Mayo de 1961

Todavía, a más de 60 años de la llegada de castro al poder, nos asombramos, nos resulta difícil creer que él haya engañado a todo un pueblo, pero este HP estuvo todo el tiempo riéndose en nuestra cara.

Tómese como ejemplo el siguiente fragmento de un discurso pronunciado el 1ro de Mayo del 1961.

¡Cuánta ingenuidad política la de los cubanos!

Luego, estos señores que vinieron aquí, armados por el imperialismo, cuando decían que defendían la  libre empresa, lo que estaban defendiendo era realmente el monopolio que, incluso, está contra la libre empresa, porque controla toda la industria; sus precios, y sus recursos, y sus métodos son, precisamente, de arruinar a todos los demás; ni siquiera estaban defendiendo la libre empresa en el sentido liberal de la palabra. ¡Los muy ignorantes, o los muy estúpidos, estaban defendiendo los intereses monopolistas de los yankis aquí y fuera de aquí! (APLAUSOS.) ¿Cómo van a venir a hablarle al pueblo cubano de que venían a defender la libre empresa, de que venían a defender esos intereses?Y, además, dicen que venían a defender la Constitución del 40 (RISAS). Y es lo curioso que cuando la Constitución del 40 fue hecha trizas por la tiranía batistiana, y fue destruida, y que en esa acción el cuartelazo del 10 de marzo tuvo la complicidad, en primer lugar, de la embajada yanki, en segundo lugar del clero reaccionario (EXCLAMACIONES DE: “¡Fuera!») , en tercer lugar, o en primer lugar junto con los demás, de las clases económicas dominantes, de las compañías monopolistas y de las gentes ricas en nuestro país, y la complicidad de un poder judicial corrompido hasta la médula de los huesos, y la complicidad de un sinnúmero de políticos venales, es verdaderamente cínico ver a un señorito de estos que viene en compañía de una serie de politiqueros, alcaldes, representantes y politiqueros de la época de Batista, de aquel Batista que pisoteó y destruyó aquella Constitución y la hizo añicos, con la complicidad del imperialismo y con la complicidad de las clases dominantes, que vengan estos señoritos, ligados con cientos de ex militares que defendieron aquella tiranía de Batista, vengan ligados con ellos y ligados con un montón de criminales, torturadores, y ligados con un montón de politiqueros, a decirle a este pueblo que venían a defender la Constitución de 1940 (APLAUSOS); Constitución que, en lo que tenía de avanzada y lo que tenía de revolucionaria, el único gobierno que la ha respetado, la ha acatado y la ha llevado adelante es el Gobierno Revolucionario.

Porque esa Constitución decía que «se proscribía el latifundio» y que «a los efectos de su desaparición —la Constitución decía «su desaparición»— la ley establecería el máximo de propiedad de tierras que podía poseer cualquier tipo de empresa agrícola e industrial». Claro que esa ley constitucional nunca se cumplió. ¿Por qué? Porque tenía que venir una ley posterior en el congreso. Y, ¿quiénes estaban en el congreso? Los politiqueros, los abogados de los monopolios yankis, los latifundistas, los millonarios, los ricos; y solo por excepción, había un puñado, muy pequeño de dirigentes obreros, de hombres humildes del pueblo, en aquella cámara y en aquel senado, donde estaban condenados a permanecer en minoría, porque todos los periódicos, todas las estaciones de radio y de televisión, que pertenecían precisamente a los mismos sectores económicamente dominantes, tenían el control y el monopolio de los medios de divulgación de las ideas, y ahogaban con la mentira sistemática cualquier intento en favor de los campesinos.

Y, entonces, nunca sabía el pueblo; era muy difícil que el pueblo se enterara de los desalojos, de la miseria espantosa en que vivía el campesino, de la mortandad extraordinaria en la población infantil, porque se morían miles y decenas de miles de niños, todos los años, sin que hubiera un solo médico. ¡Y eso no era crimen para la clase económica dominante, eso no era crimen para los beneficiarios de la libre empresa, que se murieran 50 000, ó 20 000, ó 30 000 niños por falta de médicos, por falta de medicinas, eso no les dolía, eso no les importaba, la sociedad ni siquiera se enteraba de esas cosas!

Y ahí, los que en ese congreso tenían que decidir sobre las leyes complementarias de la Constitución, eran precisamente los latifundistas, y los millonarios, y los abogados de los monopolios yankis; y entonces, nunca hubo ley de Reforma Agraria; y una compañía yanki, a pesar de que la ley decía que «se proscribía el latifundio», tenía 17 000 caballerías de tierra; y, a pesar de que en otro precepto de la ley decía que «la ley dictaría las normas adecuadas para que la tierra volviese a manos del cubano», a pesar de que la Constitución hablaba de eso, de que la tierra tenía que volver a manos cubanas, hacía 19 años que la Constitución del 40 estaba aprobada y tenía vigencia, y en esos 19 años no había habido una sola ley que le quitara una sola caballería a un monopolio yanki que tenía 17 000.

Otro monopolio tenía 15 000, otro monopolio tenía 10 000 caballerías — 10 000 caballerías son cerca de 140 000 hectáreas, lo digo para aquellos visitantes que no comprendan bien qué es una caballería. Había compañías que tenían aquí más de 200 000 hectáreas de tierra, de las mejores tierras de Cuba. Una ley constitucional que decía que se proscribía el latifundio, y una ley que decía que debía ponerse un límite al máximo de tierra, una ley constitucional que decía que la tierra debía revertirse a manos del cubano, y nunca se cumplió.

Lo mismo que decía esa ley que el Estado agotaría todos los medios a su alcance para proporcionar trabajo a todo trabajador manual o intelectual.

¿Trabajador manual?, un maestro. La Revolución encontró más de 10 000 maestros sin aula, sin trabajo, e inmediatamente les dio trabajo porque, por otro lado, había medio millón de niños que necesitaban escuelas. ¿Cómo? Pues, sencillamente: «el Estado agotará todos los medios a su alcance para proporcionar a todo trabajador manual o intelectual una existencia decorosa». Y eso fue lo que hizo la Revolución, agotó todos los medios a su alcance para eso; y si no hubiese agotado todos los medios, estaría dispuesta a agotar todos los medios necesarios para darles trabajo, sí, trabajo, porque eso lo ordenaba la Constitución (APLAUSOS).

Esos que eran principios fundamentales y que hubieran resuelto el problema de cientos de miles de campesinos, el problema de cientos de miles de personas sin empleo, y que los establecía la Constitución, nunca se cumplieron. Vino la dictadura batistiana, mediante un golpe cuartelario, reaccionario y apadrinado por el imperialismo y por las clases explotadoras, porque a las clases explotadoras les convenía tener un Batista. ¿Ladrón? Sí, eso no les importaba.

¿Criminal? Sí, eso no les importaba. ¿Vicioso, inmoral? ¡Eso no les importaba, con tal de que los guardias rurales estuvieran a disposición de los mayorales y de los latifundistas, para darle plan de machete al obrero que reclamara salarios o al campesino que reclamara tierra! (APLAUSOS.) Eso no les importaba, aunque saquearan, por otro lado, a la república, ni le importaba al imperialismo, ni les importaba a las clases dominantes; y entonces, no le daban armas a nadie para combatir ese régimen sangriento y reaccionario, no le daban aviones a nadie, no le daban bazucas a nadie, no le daban cañones sin retroceso a nadie, no le daban tanques a nadie, no; a quien le daban aviones y bombas, y a quien le daban tanques, y bazucas, y cañones, era a ese propio régimen sangriento y reaccionario, sin importarles ni preocuparles los crímenes que cometía ni los abusos que cometía contra el pueblo, ni la violación de los preceptos constitucionales, ni la destrucción de la Constitución, a 80 días antes de unas elecciones, para establecer una dictadura cuartelaria en el poder.

¡Entonces los yankis no le dieron una sola bazuca ni un solo fusil a nadie, a ningún señorito de estos!, no le dieron un solo fusil ni una sola bazuca a ningún señorito de estos para combatir a Batista, ni se lo dieron a nadie, ni a ninguno de estos señoritos les importó. ¿Por qué? Porque ellos seguían teniendo sus Cadillacs, ellos seguían teniendo sus clubes aristocráticos, tenían un gobierno que garantizaba sus intereses, sus latifundios, su vida frívola, su vida, por lo general, de gente corrompida y de gente que se dedica al buen vivir exclusivamente. Y esos señores, entonces, no tenían ninguna preocupación política. ¿Qué preocupación podían tener? La preocupación la podía tener el obrero, la podía tener el campesino; ellos no, ellos vivían muy bien.


A los que nos hablan de la Constitución del 40, nosotros les decimos que ya la Constitución del 40 es demasiado anticuada y demasiado vieja para nosotros; que nosotros hemos adelantado demasiado para que nos sirva ese «trajecito corto» de la Constitución de 1940, que fue buena para su poca, que nunca se cumplió, y que ya esa Constitución está rebasada por esta Revolución, que hemos dicho que es una revolución socialista (APLAUSOS).

Nosotros tenemos que hablar de una nueva constitución, sí, de una nueva constitución, pero no una constitución burguesa, no una constitución correspondiente a un dominio de clase explotadora sobre otras clases, sino correspondiente a un nuevo sistema social, sin explotación del hombre por el hombre.  Ese nuevo sistema social se llama socialismo, y esa constitución será, por tanto, una constitución socialista (APLAUSOS).

1ro de Mayo de 1961

Discurso Completo

Los fragmentos utilizados en este post han sido marcados en amarillo en el documento complete en formato PDF mostrado debajo.

 

Para DESCARGAR este documento en formato pdf haga click en el ícono de Linkedin en el borde inferior derecho de la presentación. Se requiere tener (o crear) una cuenta en Slideshare previa a la descarga.

Referencias

[1] Cuba.CUDiscurso pronunciado por Fidel Castro, primer ministro del gobierno revolucionario de cuba, resumiendo los actos del dia internacional del trabajo. Plaza Cívica, 1º de mayo de 1961

Twitter

https://twitter.com/i/spaces/1zqKVPrYrDwJB?s=20

#PARLAMENTOC40 – 04/12/2023
PAL-04-12-2023.opus

 

ccl