Puntos de Vista

El anti constitucionalismo o populismo fidelista.

Rosa Maria Paya

Sí definimos el constitucionalismo como la tendencia política que usa la ley constitucional para resolver los problemas económicos y sociales de un Estado, entonces nos resulta más fácil explicar el fenómeno cubano, incluido el fidelismo y las dificultades que afrontamos en definir una causa de lucha que sea aceptada por todos, o al menos por una mayoría importante.

El régimen dictatorial cubano, cuyo único propósito parece ser el sinsentido de la destrucción de la cubanía y el colapso de la nación pudo surgir y prevalecer inicialmente porque prometió devolver al pueblo su ley constitucional hecho que le agenció mucho apoyo popular, y ya en una segunda instancia debido a que violó y anuló la misma ley constitucional que prometió restablecer.

Podríamos enumerar otras muchas razones que condujeron al poder a una persona como lo fue Fidel Castro, pero me referiré fundamentalmente a estas dos razones que acabo de mencionar y cómo fue que ellas funcionaron y evolucionaron a lo largo de los primeros años.

Fidel creó lo que él llamó «democracia directa», qué consistía en discursos atropellados casi cada tercer día dónde lograba reunir números significativos de entre 30,000 a 80,000 cubanos a los que enamoraba con arengas de revolucionario justiciero, atacando fundamentalmente a los políticos corruptos de la república. Basado en estos actos populares iba haciendo enmiendas a la Constitución, de tal modo que en menos de un mes logró controlar los tres poderes de la República y logró anular la Constitución poniendo en su lugar una Ley Fundamental.

Por supuesto que existen muchas otras razones que facilitaron a Castro hacerse del poder. Pero solo me referiré al fallo del constitucionalismo popular y al populismo fidelista o democracia directa como también se le puede llamar. Mi interés en estas dos cuestiones hoy está fundamentado en que tanto el anti constitucionalismo como el populismo fidelista son hoy armas políticas, no solo de la dictadura, sino también de algunos de los que dicen ser sus enemigos.

En una República impera la ley, en una democracia impera lo que dice la mayoría, en una democracia directa impera lo que dice el líder que dijo la mayoría.

Según Fidel el pueblo ya no quería su Constitución, según Otaola y Rosa María, el pueblo no quiere la Constitución, según Fidel el hizo lo que mandó el pueblo, según Otaola y Rosa María ellos harán lo que mande el pueblo. Queda claro que lo único que los diferencia es la oportunidad real de actuar.

Fidel creó un sistema simbolista, hizo símbolos con la historia, con la naturaleza, con los héroes, con su vestimenta. Educó varias generaciones bajo esos símbolos, de esa manera, y con una despiadada represión a todos sus oponentes, pudo ocultar todo el simbolismo y la fuerza de La Constitución de la República, de la constitución que se había dado a si mismo el pueblo.

Educó casi siete generaciones en una sociedad donde la ley constitucional era un cliché traducido de las películas Norteamericanas. Teníamos a nuestro Martí, nuestra bandera, nuestro himno, la palma, la mariposa, el tocororo, Playa Girón, éramos el primer país socialista de América. ¿Quién necesita Constitución con símbolos de tanto valor? ¿Quién necesita Constitución si tiene al pueblo llenando las plazas públicas?

Así pretende algunos populistas, estilo Fidel Castro, escudarse tras la «voluntad del pueblo» para seguir escondiendo e ignorando la última voluntad de este, escrita en forma de contrato social de vida, o sea en forma de Ley Constitucional.

Cuán importante y cuán valiosa debe ser nuestra Ley que  la vanguardia de los medios de comunicación supuestamente anticastrista temen mencionarla y todos corren detrás de la última porquería en forma de proyecto que sale.

Nuestro pueblo aprobó un proyecto en 1940, y ese mismo año lo puso en vigor. Las generaciones posteriores a aquellas que lo aprobaron, estamos en la obligación de acatarla y defenderla. Somos herederos de esta ley y solo a partir de ella podemos avanzar como verdaderos patriotas.

Cada fusilado en la cabaña escucho de los labios de sus asesinos una frase que hoy está de moda entre algunos de los que proponen ideas distintas a la Restitución  de la Ley, una frase  que seguro hoy la repiten en los juicios orales contra cubanos inocentes «es la voluntad del pueblo», así le dicen a los condenados mientras el pueblo  sigue víctima de que se le viole su voluntad.

La lucha por restituir la Constitución recorrerá todos los niveles que se requiera hasta que se restituya, incluidas todas la formas de lucha violenta. La Ley Constitucional de 1940 nos ampara.

 

Por: Gustavo Vigoa
Septiembre 8/2022

 

Fuente:
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  1. Ariadna

    #NoMasBabaLa inocencia, la inmadurez y el oportunismo politico se ha pagado siempre y pagara con carcel.

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