AI Overview
- El equipo de TIC del GJCCT reconoció respetuosamente al destinatario como un importante actor cívico en materia constitucional cubana.
- El mensaje valoró la labor del destinatario y reconoció al Movimiento Constitucionalista como un actor legítimo que expresa preocupación por el destino institucional de la nación.
- El GJCCT instó a priorizar la causa de Cuba por encima de los conflictos pasados, buscando un respeto maduro hacia todas las expresiones legítimas que defienden el orden constitucional.
Respuesta
Asunto: Acuse de recibo y consideración respetuosa de su comunicación
Reciban un cordial saludo.
He leído con atención, respeto y sentido de responsabilidad la comunicación enviada por el equipo de TIC, Tecnologías de las Comunicaciones, del Gobierno Jurídico Constitucional Cubano para la Transición.
Agradezco profundamente el tono de seriedad, altura cívica y reflexión patriótica con que han expresado sus palabras. En una hora tan delicada para Cuba, todo mensaje que nazca desde la conciencia nacional, desde el respeto a la verdad histórica y desde la preocupación sincera por el destino institucional de la patria, merece ser recibido con la consideración que corresponde.
Valoro de manera especial el reconocimiento que hacen al trabajo sostenido en torno al tema constitucional cubano y al papel del Movimiento Constitucionalista como expresión legítima de una inquietud nacida del pueblo. Ese reconocimiento no lo interpreto como un gesto personal, sino como un acto de respeto hacia una causa que pertenece, en esencia, a la nación cubana y a su memoria jurídica y republicana.
Coincido en que Cuba atraviesa una hora que exige elevación moral, madurez política y fidelidad a principios superiores. También comparto la convicción de que la cuestión constitucional no es un asunto secundario ni accesorio, sino una de las claves esenciales para la restauración de la legitimidad nacional, de la continuidad histórica de la República y del derecho del pueblo cubano a recuperar un orden fundado en la ley y no en la arbitrariedad.
La evocación que ustedes hacen del espíritu de 1940, condensado en la idea de “partido fuera y patria dentro”, posee una fuerza que sigue interpelando la conciencia cubana. En tiempos como estos, recordar ese principio no solo honra la historia: también orienta el deber presente. La patria necesita, en efecto, que los esfuerzos nacidos del pueblo y comprometidos con la legalidad sepan reconocer el valor de aquello que los une por encima de lo que los separa.
Eso no obliga a desconocer diferencias, ni a borrar trayectorias, ni a silenciar criterios. Pero sí invita a que toda discrepancia sea tratada con sentido de nación, con respeto mutuo y con subordinación al bien superior de Cuba. Cuando el horizonte es la restitución de la República, la restauración de la legalidad y la recuperación de la dignidad política del pueblo cubano, toda actitud verdaderamente patriótica debe medirse por su capacidad de servir a esa causa con honestidad, equilibrio y altura.
Recibo, por tanto, su mensaje con respeto y gratitud. Lo considero una expresión valiosa dentro del necesario esfuerzo de conciencia nacional que esta hora demanda. Todo diálogo entre actores nacidos del pueblo, inspirados por la legalidad y comprometidos con el porvenir institucional de Cuba, debe estar presidido por la seriedad, la prudencia y el sentido histórico que su carta procura sostener.
Les reitero mi consideración y mi disposición a que toda relación entre expresiones cívicas legítimas se mantenga dentro de un marco de respeto, decoro y responsabilidad patriótica.
Reciban mi respeto y consideración distinguida.
Atentamente,
Eduardo Garaicoa
Miembro Fundador del MovimientoC40
Nota: Dado que el MovimientoC40 es una organización de cubanos libres, actuando como sociedad civil, sin ninguna estructura de dirección o mando, el texto de su misiva, así como la respuesta deben ser del conocimiento público de todos los integrantes del MovimientoC40. A tales efectos ambas misivas serán dadas a conocer en el sitio web del MovimientoC40; adem’as se renoce igual derecho al GJCCT.
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Mar 20, 2026, 5:23 AM (1 day ago) |
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Reciba un saludo respetuoso.
Hemos leído con detenimiento su comunicación y agradecemos el tono de altura cívica, responsabilidad histórica y respeto institucional con que ha sido formulada. Valoramos especialmente la coincidencia esencial que se advierte en torno a la causa constitucional cubana y al deber de encauzar toda acción patriótica hacia el restablecimiento de la República y la restauración de la legalidad.
Desde el Gobierno Jurídico Constitucional Cubano para la Transición consideramos que, en la hora presente, Cuba exige claridad doctrinal, firmeza moral y sentido estratégico. Por ello, estimamos que el punto de encuentro entre todas las expresiones cívicas, jurídicas y patrióticas comprometidas con el porvenir de la Nación debe asentarse sobre una verdad fundamental: la ilegitimidad del régimen cubano no constituye una mera consigna política, sino una conclusión jurídica, histórica y moral.
La tragedia de Cuba no admite ya ambigüedades. El poder que hoy oprime a la Nación cubana invocó compromisos concretos ante el pueblo. El Manifiesto de la Sierra Maestra se presentó como un programa de restauración institucional, y “La historia me absolverá” fue asumido como promesa de restitución de libertades y derechos. Sobre esa base se construyó una pretendida legitimidad. Sin embargo, aquellas promesas fueron traicionadas. Lo que se anunció como restauración de la República desembocó en su destrucción. Lo que se presentó como recuperación del orden constitucional degeneró en la implantación de un poder de facto, sostenido por la fuerza, la represión y la negación permanente de la soberanía popular.
Fue así como se quebró el hilo constitucional de la Nación cubana.
Por ello entendemos que el argumento central, más sólido y más convocante ante Cuba y ante la comunidad internacional, debe ser este: la República no necesita ser inventada de nuevo, sino restablecida en su continuidad jurídica legítima. La Constitución de 1940, aprobada por una Convención Constituyente y nacida del voto soberano del pueblo cubano, sigue siendo la referencia superior de legitimidad republicana. Esa verdad jurídica, histórica y moral debe ser la línea de convergencia donde nos reunamos todos los que creemos en Cuba, en la ley y en la dignidad del pueblo.
Esa debe ser la causa común.
No se trata de borrar trayectorias, ni de uniformar criterios, ni de desconocer matices entre actores cívicos nacidos del pueblo. Se trata, precisamente, de reconocer que por encima de toda diferencia existe una obligación superior de reunificación moral y política en torno a un núcleo irrenunciable: el restablecimiento de la República por vía constitucional. Esa base no excluye; al contrario, ordena, articula y da legitimidad a un esfuerzo nacional amplio.
En este mismo espíritu, consideramos oportuno precisar un aspecto relevante: nunca ha sido nuestra intención silenciar el tema constitucional. Por el contrario, hemos sostenido que su tratamiento exige la delicadeza, el rigor jurídico y la profundidad histórica que corresponden a una materia de tal trascendencia. Proceder sin ese debido estudio podría conducir a errores que la Nación ya ha pagado con creces. Por ello, entendemos que abordar la cuestión constitucional con seriedad no es postergarla, sino protegerla y fortalecerla como fundamento legítimo de la transición.
En ese sentido, estimamos que toda relación entre expresiones cívicas legítimas debe orientarse a construir un espacio de encuentro donde la causa constitucional sea asumida no como bandera de un grupo particular, sino como fundamento común de la Nación cubana en su derecho a recuperar la legalidad, la libertad y la soberanía popular. Allí debe radicar la unidad: no en adhesiones personales, no en fórmulas coyunturales, sino en la restitución íntegra del orden republicano legítimo.
Asimismo, creemos indispensable afirmar ante la comunidad internacional una verdad que no puede seguir siendo relativizada: el caso cubano representa una violación continuada del orden constitucional, un fraude de legitimidad histórica y una transgresión sistemática de los derechos humanos más elementales. Desde el 11 de julio de 2021, esa realidad quedó expuesta con mayor evidencia ante el mundo. La represión, las detenciones arbitrarias, la persecución política y la criminalización del ejercicio de libertades fundamentales no son desviaciones accidentales del sistema; son expresión de su naturaleza incompatible con la dignidad humana y con el Estado de derecho.
Debe decirse con claridad: los cubanos no queremos solamente alivios materiales dentro de la opresión. Queremos libertad plena. Queremos el derecho a decidir nuestro destino, a elegir a nuestros gobernantes y a reconstruir la vida nacional como ciudadanos libres. Ningún poder que encarcela al pueblo por exigir libertad puede considerarse legítimo.
Por ello, hacemos también un llamado a los Estados democráticos, a los juristas, a los parlamentos, a las embajadas, a los organismos internacionales y a todas las conciencias libres del mundo para que reconozcan la verdad jurídica del caso cubano y acompañen un proceso de transición fundado en la legalidad, la justicia y la soberanía nacional.
En igual sentido, resulta necesario hablar con franqueza a las Fuerzas Armadas Cubanas. Su deber no es con una estructura de poder de facto, sino con Cuba, con su pueblo y con el orden legítimo de la República. Si en verdad aman a la Patria, la única vía digna es sumarse al poder civil y a la restauración de la Constitución de 1940. La lealtad debe ser con la Patria.
La salida para Cuba debe ser jurídica, no arbitraria. El proceso de transición debe garantizar la liberación de todos los presos políticos, el cese inmediato de la represión, la restitución del orden constitucional, la convocatoria a elecciones libres, plurales y verificables, la participación de todos los cubanos sin exclusión y la debida observación internacional. No se trata de una negociación de poder. Se trata de la restitución de la legalidad.
Esa transición deberá incorporar mecanismos de justicia transicional para evitar que el cambio derive en venganza o desorden. Cuba no necesita odio: necesita justicia bajo la ley.
Nuestro horizonte sigue siendo el de la tradición republicana cubana expresada en el ideal martiano de una República “con todos y para el bien de todos”. Ese es el principio que debe guiarnos.
Por ello afirmamos, con sentido estratégico, que ha llegado la hora de que todos los esfuerzos patrióticos capaces de reconocer la ilegitimidad del régimen y la legitimidad superior de la Constitución de 1940 encuentren un punto de articulación común. Esa es la línea que debe unirnos: la restauración de la República como expresión del derecho histórico del pueblo cubano.
Sobre esa base reiteramos nuestra disposición a mantener abiertos los canales de comunicación y a contribuir a todo esfuerzo serio, prudente y patriótico que fortalezca la causa constitucional como fundamento de unidad nacional.
Reciba nuestra consideración distinguida.
Atentamente,
Equipo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC)
Gobierno Jurídico Constitucional Cubano para la Transición (GJCCT)
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Fri, Mar 20, 9:48 AM (1 day ago) |
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Reciba un cordial saludo.
Estimamos oportuno realizar una breve precisión que reafirme con claridad nuestro espíritu.
Reconocemos el trabajo serio y el valor propio del Movimiento C40, así como su independencia y su legítima línea de acción dentro del esfuerzo cívico nacional. Esa autonomía no solo es respetada, sino considerada indispensable.
Nuestra referencia a la causa constitucional no pretende encuadrar ni condicionar, sino expresar una evidencia conceptual: que la lucha por Cuba encuentra su mayor fuerza cuando se orienta hacia la restauración del orden legítimo, cada cual desde su propio espacio, sin renunciar a su identidad.
Cuando hablamos de “juntarnos”, lo hacemos como principio de articulación, no de subordinación: coincidencia en lo esencial, diversidad en la acción.
Reciba un abrazo patriótico y constitucionalista.
Atentamente,
Equipo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC)
Gobierno Jurídico Constitucional Cubano para la Transición

