Inversiones en Cuba – Información básica para empresarios estadounidenses (1956)
Prólogo
Este manual, diseñado principalmente para atender las necesidades de potenciales inversionistas, forma parte de una serie de estudios de país publicados por el Departamento de Comercio de los Estados Unidos. Al reunir en una sola publicación información económica y comercial básica sobre Cuba, tanto exportadores como importadores lo encontrarán útil.
La Parte 1 ofrece una visión general de la economía cubana y las perspectivas y el clima para la inversión privada; el alcance de la inversión extranjera y nacional actual; el papel del Gobierno en la vida económica del país; y la oferta y las actitudes de la mano de obra. La Parte 2 abarca la economía del país con suficiente detalle para permitir la determinación de las áreas en las que parece haber oportunidades para nuevas o ampliadas actividades productivas. La Parte 3 presenta resúmenes de las leyes comerciales, fiscales y laborales cubanas. La Parte 4 contiene datos básicos sobre el mercado y una descripción de las áreas de distribución en el país.
La información proporcionada no pretende sustituir las investigaciones legales, financieras y comerciales que deben realizarse antes de que el empresario tome una decisión definitiva. Se espera, sin embargo, que esta publicación, utilizada como libro de referencia, sea útil en dichas investigaciones. El Departamento de Comercio de los Estados Unidos invita a solicitar información y asistencia adicional. Dichas consultas deben dirigirse a cualquier Oficina Local del Departamento o a la División de las Repúblicas Americanas, Oficina de Comercio Exterior, Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Washington 25, D. C.
Se prevé mantener actualizada la información básica contenida en el manual a través del Servicio de Información sobre el Comercio Mundial, que debe consultarse para obtener información posterior sobre los acontecimientos económicos, administrativos y legales que afectan a la inversión extranjera privada. Los acontecimientos actuales se informan en el Semanario de Comercio Exterior. Tanto los informes del Semanario de Comercio Exterior como los del Servicio de Información sobre el Comercio Mundial pueden adquirirse en cualquier Oficina Local del Departamento de Comercio o al Superintendente de Documentos, Imprenta del Gobierno de los Estados Unidos, Washington 25, D. C.
La preparación de este estudio estuvo a cargo del Embajador Merwin L. Bohan (jubilado), ex Representante de los Estados Unidos ante el Consejo Interamericano Económico y Social; Presidente de la Sección de Estados Unidos de la Comisión Conjunta Brasil-Estados Unidos para el Desarrollo Económico; y Jefe de la Misión Económica de Estados Unidos en Bolivia. Su principal asistente, tanto en la investigación como en la redacción, fue Elizabeth Rowe Bohan.
Los capítulos sobre derecho mercantil, tributario y laboral fueron preparados por el bufete Lazo y Cubas, de La Habana.
Se agradece especialmente al profesor Julián Alienes y Urosa, director del Departamento de Investigaciones Económicas del Banco Nacional de Cuba, y a su equipo, y al Dr. Carlos Du-Quesne y de Zaldo, vicepresidente del Banco de Desarrollo Agropecuario e Industrial, y a su equipo, por gran parte de la información en la que se basan los capítulos económicos de este estudio.
Otros colaboradores fueron el Dr. Gustavo Gutiérrez, presidente del Consejo Económico Nacional; el Dr. Eugenio Castillo Borges, representante del Banco Nacional de Cuba en la junta directiva del Banco de Desarrollo Agropecuario e Industrial; el Dr. Felipe Pazos; el Dr. Justo Carrillo Hernández; el Dr. Rufo López Fresquet; A. V. Burn, Supervisor del Royal Bank of Canada; Dr. Nicasio Silverio y Sainz; Juan B. Suris, Director, y José Bermúdez García, Subdirector, de Cuba Económica y Financiera, La Habana; Paul M. Heilman, Presidente, y miembros de la junta directiva de la Cámara de Comercio Americana de Cuba; Dr. Gerardo Canet; Kenneth M. Crosby, Gerente; Merrill Lynch, Pierce, Fenner y Beane; y Carlos C. Hall, ex Consejero; Harold M. Randall, ex Consejero de Asuntos Económicos; y Thomas R. Favell, ex Oficial de Informes Financieros de la Embajada de Estados Unidos en La Habana.
La planificación y supervisión del trabajo en el Departamento de Comercio estuvo a cargo de George Wythe, Director de la División de Repúblicas Americanas, Oficina de Comercio Exterior, con la asistencia de Joseph J. Magurn y Morton Pomeranz, de dicha División. Clarence A. Boonstra, Consejero Económico, y Leonard H. Price, Agregado Comercial, de la Embajada de Estados Unidos en La Habana, fueron responsables de coordinar la revisión del manuscrito en Cuba.
Al final de los capítulos correspondientes se agradece la cooperación recibida de otros funcionarios y empresarios cubanos y estadounidenses.
H. C. MCCLELLAN
Subsecretario de Asuntos Internacionales, Departamento de Comercio de EE. UU.
Julio de 1956.
PARTE I
Perspectivas de inversión
CAPÍTULO I
Cuba tiene una superficie de 112.800 kilómetros cuadrados y es la mayor de las islas antillanas; su población es de 5.829.029 habitantes. Ocupa el decimotercer lugar en Latinoamérica en extensión y el séptimo en población, pero se encuentra entre los primeros en renta per cápita. Ubicada justo al sur del Trópico de Cáncer, en la franja de los vientos alisios, su clima es más semitropical que tropical. Las brisas del noreste en verano y del sureste en invierno moderan las temperaturas en toda la isla.
Aproximadamente tres quintas partes del territorio son planas o ligeramente onduladas. El resto es montañoso: la Sierra Maestra en el extremo oriental, la Cordillera de Guaniguanico a lo largo de la costa norte de la provincia de Pinar del Río y las tierras altas de Trinidad y Sancti-Spíritus en la parte sur de la provincia de Las Villas, ofrecen un refrescante contraste con las tierras bajas semitropicales salpicadas de palmeras de la «Perla de las Antillas», como se conoce a la isla desde los albores de la época colombina. La riqueza de Cuba proviene de sus fértiles suelos. Un tercio del ingreso nacional proviene directamente de la agricultura, y dos quintas partes de la población dependen de ella para su sustento. El azúcar domina la economía tanto física como psicológicamente. La concentración de esfuerzos le ha otorgado a Cuba la distinción de ser el mayor productor y exportador mundial de azúcar, pero ha vuelto su economía peligrosamente vulnerable a las fluctuaciones de la demanda externa del producto, que se ha convertido en su principal fuente de ingresos.
El dilema que plantea a los cubanos su extrema dependencia del azúcar es una constante preocupación. En épocas de bonanza, cuando ninguna otra actividad ofrece los atractivos lucrativos del azúcar, esta preocupación se convierte en poco más que una preocupación persistente; en épocas de vacas flacas, las dificultades de diversificación y una arraigada fe especulativa en el azúcar les impiden abordar plenamente el problema. Sin embargo, la presión de los acontecimientos garantiza que se preste más atención a este problema durante la próxima década que en ningún otro momento del pasado. Las medidas que se adoptarán para promover la diversificación de la economía crearán numerosas oportunidades para la inversión privada. Dado que estas oportunidades se aprecian mejor en el contexto de las etapas actuales y futuras del desarrollo económico de Cuba, este material de referencia precede al análisis más específico de las oportunidades de inversión, con el que concluye este capítulo.
ACTIVOS Y PASIVOS ECONÓMICOS
Cuba cuenta con cuatro activos principales desde el punto de vista del desarrollo: personas, recursos físicos, recursos de capital y una actitud generalmente favorable hacia la iniciativa privada.
Sus tres principales desventajas son: las limitaciones del mercado; la actitud de los trabajadores; y la falta de estándares de producción, investigación industrial, extensión agrícola e instalaciones de educación técnica.
La población de Cuba proviene casi en su totalidad de dos corrientes de inmigración, ya que apenas quedan rastros de los habitantes indígenas originales. Una corriente tuvo su origen en España y la otra en África, desde donde se trajeron grandes cantidades de esclavos a las plantaciones de esta colonia española del Nuevo Mundo. Los habitantes actuales reflejan estos orígenes; el censo de población de 1953 clasificó a poco más del 70% de la población como blanca y a poco menos del 30% como mestiza o de color.
La gente es razonablemente trabajadora, sobria e inteligente, respetuosa, sana, amigable y despierta. Existe una clase emprendedora impresionante y, si bien su pensamiento se limita casi por completo a una economía azucarera, constituye una reserva de talento gerencial nacional y conocimientos empresariales que constituirá una fuente de fortaleza más diversificada si el hechizo de azúcar se ha roto con éxito. La clase media constituye una porción inusualmente grande e influyente de la población total y ha experimentado un crecimiento considerable en la última década. La clase trabajadora aprende rutinas con facilidad y muestra aptitud para adquirir habilidades mecánicas. Casi el 23 % de la fuerza laboral está clasificada como calificada, lo que constituye un núcleo para una mayor reserva de mano de obra a medida que crecen las operaciones manufactureras cubanas.
——————–
La lista de activos físicos de Cuba está encabezada, como ya se ha indicado, por los recursos agrícolas de la isla. Pocos países poseen tanta tierra de calidad por unidad de población, tierra de calidad no solo en términos de fertilidad del suelo, sino también en términos de terrenos llanos adaptados al uso generalizado de maquinaria agrícola. En ningún otro lugar de América Latina, excepto quizás en las pampas argentinas y las grandes llanuras del oeste de Brasil, existen mayores oportunidades potenciales para aumentar la productividad de la mano de obra agrícola. Si bien estas oportunidades pueden no ser realizables de inmediato, su existencia es potencialmente importante.
Las principales limitaciones que afectan a estos recursos provienen del clima y la topografía. Toda la tierra agrícola se encuentra al nivel del mar o cerca de él y, dado que la isla se extiende de este a oeste, carece de la variación climática que permite el cultivo de cultivos distintos a los tropicales y semitropicales. Esto asegura automáticamente un flujo continuo e importante de importaciones de productos de la zona templada.
En minería, Cuba es potencialmente una de las fuentes más importantes del mundo de níquel y hierro. Los yacimientos de cobre, manganeso y cromo son sustanciales. Se ha descubierto petróleo en pequeñas cantidades, lo que ha suscitado un gran interés en la exploración. Los recursos forestales se han agotado en gran medida. Por otro lado, es muy probable que la pesca se desarrolle aún más en los próximos años.
Los recursos financieros de la isla son considerables. Cuba es casi con certeza el país con mayor capitalización de América Latina en relación con su población. La formación bruta de capital promedió 235 millones de pesos (1 peso equivale a 1 dólar estadounidense) anuales durante el período de ocho años que finalizó en 1954. Si bien la propensión de los cubanos a invertir un porcentaje muy alto de sus ahorros en bienes raíces o a mantenerlos en forma líquida reduce considerablemente las cantidades disponibles para empresas diversificadas, la disponibilidad anual de sumas sustanciales constituye un activo latente de gran importancia.
La inversión extranjera, que ascendía aproximadamente a 750 millones de dólares en 1955, contribuye actualmente a la expansión de las industrias energética, minera y manufacturera de Cuba. Las perspectivas indican una continua y fuerte entrada de dicho capital en el período 1956-60. Además, los recursos públicos son importantes, si bien en los últimos años se han utilizado considerablemente para contrarrestar las repercusiones del restablecimiento de los controles a la producción azucarera en 1953.
El último elemento importante en el balance del desarrollo es la actitud general del Gobierno y el pueblo cubanos, tanto hacia la iniciativa privada como hacia la participación extranjera en el desarrollo económico del país. Estas actitudes se reflejan en la naturaleza de la intervención gubernamental en las actividades económicas, los derechos y privilegios de los extranjeros, el establecimiento de organizaciones empresariales y la incidencia general de los impuestos.
Si bien el Gobierno interviene en las actividades económicas, en particular en el azúcar y algunos otros productos básicos, esta intervención ha sido principalmente regulatoria más que operativa. Además, ha sido resultado principalmente de los esfuerzos por abordar los problemas sociales y económicos que asolaron el país desde mediados de la década de 1920 hasta el estallido de la Segunda Guerra Mundial, más que de tendencias ideológicas particulares por parte del Gobierno o el pueblo cubano.
El azúcar y la banca son ejemplos ilustrativos de lo anterior. El control interno de estos dos importantes sectores de la economía se perdió con la crisis de 1921 y no se recuperó hasta finales de la década de 1940. Sin embargo, Cuba se abstuvo de recurrir a la legislación confiscatoria que ha empañado el historial de muchos países subdesarrollados.
Prevalece un alto grado de igualdad en el trato a extranjeros y cubanos. Así, la Constitución de 1940 establece que los extranjeros tienen el mismo estatus que los cubanos en la protección de sus personas y bienes, y en el disfrute de sus derechos, salvo que estos últimos sean modificados específicamente por ley. Dichas excepciones se dan principalmente en el ámbito laboral, aunque la Constitución de 1940 contempla que la adquisición y posesión de tierras por parte de extranjeros estará restringida por ley en algún momento.2
El empleo de extranjeros se limita en gran medida a ejecutivos en puestos de confianza y técnicos para quienes no hay sustitutos cubanos adecuados.
Están disponibles, y bajo ciertas condiciones, representantes de ventas de empresas extranjeras. Sin embargo, los extranjeros pueden ejercer libremente su actividad empresarial como propietarios individuales a través de una sucursal cubana; de una empresa existente o mediante el establecimiento de una organización empresarial local. De hecho, la legislación cubana que rige la organización empresarial es liberal y ofrece contrapartes a todas las formas conocidas en Estados Unidos.
—————-
2 El artículo 90 de la Constitución de 1940 establece que la ley restringirá la adquisición y posesión de tierras por extranjeros y establecerá medidas tendientes a restituirlas a los cubanos. La única legislación promulgada hasta la fecha (Ley 7 de 1948) restringe el arrendamiento de tierras rurales a extranjeros.
——————-
En materia tributaria, el sistema cubano se caracteriza por una multiplicidad de impuestos, aunque la carga fiscal directa general sobre la mayoría de las empresas manufactureras, por ejemplo, se sitúa por debajo del 35 % de la renta neta imponible. Existen concesiones fiscales para las nuevas industrias, incluyendo una exención de 10 años del impuesto sobre las ganancias para las que no superen el 10 % del capital pagado.
Entre las responsabilidades económicas, el principal factor, en particular para muchos tipos de desarrollo industrial, es el tamaño limitado del mercado cubano. Este factor físico limita efectivamente el tipo y el tamaño de las fábricas locales, a menos que, y esto es poco frecuente, las operaciones puedan extenderse más allá de las fronteras cubanas. Si bien el nivel de vida y el ingreso per cápita cubanos se encuentran entre los más altos, si no el más alto, de América Latina, aún representan solo un tercio de los de los estados menos ricos del sureste de Estados Unidos. Sin embargo, las limitaciones del mercado cubano pueden sobreestimarse fácilmente. La facturación interna anual (producción industrial para consumo interno más comercio mayorista y minorista) asciende a entre 3.000 y 4.000 millones de pesos. Según el ingreso nacional, el mercado cubano representa dos quintas partes del tamaño de los mercados de los Países Bajos o México, tres cuartas partes del tamaño del mercado colombiano y mayor que los mercados de Noruega, Nueva Zelanda o Chile.3
Otro obstáculo importante para el desarrollo es la actitud de los trabajadores. Se trata de un problema humano, más fácil de comprender que de remediar. En resumen, Cuba padece tanto desempleo como subempleo crónico, inducidos por la alta estacionalidad de sus principales actividades agrícolas y la falta de oportunidades de empleo complementarias. En el apogeo de la temporada azucarera de 1953, por ejemplo, cuando el empleo alcanzó su máximo, el 8,4 % de la fuerza laboral estaba desempleada. Posteriormente, el desempleo se elevó a aproximadamente el 20 % en la temporada de lluvias o temporada muerta. En contraste, la tasa de desempleo en Estados Unidos en 1953 era del 2,4 %. El miedo a quedarse sin trabajo impregna la mentalidad laboral y ha propiciado un fuerte apoyo a la organización sindical, normas rígidas de antigüedad, la precarización laboral, obstáculos casi insuperables para el despido de trabajadores insatisfactorios y la oposición a la mecanización y a la adopción de métodos de producción más eficientes. Sin embargo, en los últimos años se ha producido una clara mejora en el clima de relaciones entre los trabajadores y la empresa. Esto se debe principalmente a un énfasis más equilibrado del Gobierno en los derechos e intereses de los trabajadores, la empresa y el público. El declive de la actividad económica también ha influido en la moderación de las demandas excesivas.
Las relaciones laborales siguen requiriendo comprensión y una gestión experta. El despido de empleados insatisfactorios y la adopción de mejores métodos de producción se encuentran entre los problemas más difíciles que enfrenta la empresa. En la práctica, con frecuencia se gestionan despidos indemnizados. Además, las nuevas industrias, en particular las que se dedican a nuevos campos de actividad, instalan con frecuencia equipos modernos de última generación y adoptan las prácticas industriales más avanzadas con la cooperación, y no la oposición, de las organizaciones laborales.
Entre los principales obstáculos para el progreso económico cubano se encuentra la falta de estándares de producción adecuados, así como de investigación industrial, extensión agrícola y educación en oficios, tecnología y negocios. Las pérdidas económicas sufridas debido a la falla en uno o más de estos aspectos son incalculables. La falta de estándares de producción adecuados, por ejemplo, destruyó el mercado interno de margarina, provocó la pérdida de mercados de exportación para la barita y limitó las ventas de productos enlatados nacionales, tanto en el país como en el extranjero.
Uno de los ejemplos más costosos y trágicos de la negligencia en la experimentación agrícola y los servicios de extensión fue el fracaso parcial del programa arrocero debido a métodos de cultivo deficientes, problemas de agotamiento del suelo y el uso incontrolado del riego. La investigación también es un campo de actividad desatendido. Si bien los esfuerzos extranjeros han eliminado parcialmente los obstáculos tecnológicos para la utilización de los recursos minerales cubanos, se ha hecho poco para desarrollar las industrias de subproductos de la caña de azúcar en Cuba, ya sea a través del Gobierno o de la iniciativa privada. Finalmente, la insuficiencia de las instalaciones educativas en los ámbitos comercial, técnico y empresarial se reconoce desde hace tiempo, pero hasta la fecha se han adoptado pocas medidas correctivas.
DESARROLLO ECONÓMICO ACTUAL
Cuba no es un país subdesarrollado en el sentido habitual de ese término. El segmento industrial del azúcar la industria r es una operación altamente mecanizada y eficiente, redes nacionales de ferrocarriles y carreteras cubren el país, y numerosos puertos bien equipados facilitan el acceso y la salida para un floreciente comercio exterior. Por otro lado, pocos países soportan una carga tan pesada de instalaciones productivas infrautilizadas. Los ingenios azucareros cubanos funcionan solo unos pocos meses al año, sus ferrocarriles, carreteras y puertos gestionan menos tráfico del que les corresponde, y muchas de sus industrias se ven perjudicadas por prácticas de producción obsoletas e ineficientes. Sin embargo, su población goza de uno de los niveles de vida más altos de América Latina, lo que demuestra el valor intrínseco de los activos de desarrollo del país.
——–
Estos recursos generan un ingreso nacional impresionante. Los ingresos del país alcanzaron su punto máximo en 1952, cuando ascendieron a 2 mil millones de pesos, y, si bien disminuyeron tras la reimposición de los controles azucareros en 1953, aún ascendían a 1.800 millones de pesos en 1954. Los sectores agrícola e industrial de la industria azucarera representaron el 32 % del ingreso nacional en 1952 y el 25 % en 1954; otras actividades industriales y comerciales contribuyeron con el 40 % y el 41 %, respectivamente; otras actividades agrícolas, con el 9 % y el 13 %, respectivamente; y todas las demás fuentes, con el 19 % y el 21 %, respectivamente. La clasificación «otras actividades industriales y comerciales» es demasiado amplia para ser significativa, pero no se dispone de un desglose. La principal fuente de «todos los demás» fue el Gobierno, que representó el 12 % del ingreso nacional en 1952 y el 13 % en 1954.
La principal fuente de ingresos en Cuba es la agricultura. En 1946, el azúcar representaba el 42% de los ingresos agrícolas, la ganadería el 21%, el tabaco el 10% y todos los demás cultivos (cereales, frijoles, café, frutas y hortalizas) el 27%. La minería aún contribuye muy poco al ingreso nacional, aunque ha adquirido un papel económico mucho más destacado en la última década. Las actividades manufactureras también adquieren cada vez mayor importancia y ahora emplean a una sexta parte de la fuerza laboral total y tienen una producción bruta de aproximadamente mil millones de pesos anuales. La composición del ingreso nacional cubano por sectores económicos, 1952-54, se muestra en la tabla 1.
Tabla I. – Ingreso Nacional Cubano, por Sectores Económicos, 1952-54
[En millones de pesos y como porcentaje del ingreso total]
Ingreso nacional cubano
1952 1953 1954
Sector económico
Miles por mil por mil por mil por mil por ciento de los millones de pesos … 731 42 716 41
Total ————- 1060 52 861 49 869 50
Gobierno I —– 246 12 238 14 221 13 Bienes raíces urbanos ———– 79 4 79 5 87 5
Finanzas ——————- 17 1 20 1 19 1
Otros 2 ……………….. 47 2 42 2 43 2
Ingreso nacional total ————– 2037 100 1736 100 1756 100
Ingreso nacional total 4__ 1984 —- 1701 —– 1723
I Salarios de empleados públicos únicamente.
3 Ingresos profesionales e ingresos de fondos de pensiones. Al costo de los factores.
, Al costo de los factores. Ajustado por saldos de retorno de capital y remesas. Fuente: Revista del Banco Nacional de Cuba, La Habana, septiembre de 1955.
Tabla 2.-Estructura del Ingreso Nacional, 1946-54
[En porcentaje]
Sector económico 1946 1947 1948 1949 1950 1951 1952 1953 1954
Remuneración de los empleados —————— 59,5 54,9 59,2 61,4 61,3 59,5 65,3 65,1 63,2
Otros ingresos —————————– 40,5 45,1 40,8 38,6 38,7 40,5 34,7 34,9 36,8
Total —————————— 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100.0 100.0 100.0
Producción agrícola ——————– 34.0 33.1 32.7 32.5 30.9 30.8 29.5 29.2 30.2
Producción no agrícola —————- 66.0 66.9 67.3 67.5 69.1 69.2 70.5 70.8 69.8
Total —————————— 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0 100.0
Producción azucarera ————————– 29.0 35.7 33.5 30.7 31.6 33.5 32.8 23.9 25.2
Producción no azucarera ———————- 71,0 64,3 66,5 69,3 68,4 66,5 67,2 76,1 74,8
Total —————————— 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Público ———————————– 10,0 8,4 10,6 10,3 10,6 10,6 12,1 13,7 12,6
Privado ———————————- 90,0 91,6 89,4 89,7 89,4 89,4 87,9 86,3 87,4
Total —————————— 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100.0 100.0 100.0 100.0
Comercio de exportación —————————— 36.6 38.9 37.4 32.7 33.3 33.5 28.0 31.6 26.7
Comercio interno —————————- – 63.4 61.1 62.6 67.3 66.7 66.5 72.0 68.4 73.3
Total —————————— 100.0 100.0 100.
0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0 100,0
Fuente: Banco Nacional de Cuba, La Habana.
——————
Panorama general
La composición del ingreso nacional, recién descrita, no logra destacar la principal característica de la economía cubana: su dependencia de las exportaciones. Si bien las exportaciones aportan entre el 30 % y el 39 % del ingreso nacional, su papel es considerablemente mayor, ya que casi todas las actividades de la isla están orientadas al alza y la baja del volumen y el valor de los cultivos de exportación. Cuando la demanda y los precios externos son favorables, todos los sectores de la economía cubana prosperan; pero cuando las condiciones externas son desfavorables, la economía cuenta con muy pocos recursos para amortiguar los efectos adversos. El azúcar predomina en las exportaciones. El azúcar y sus derivados representaron el 86 % del valor de las exportaciones cubanas después de la Segunda Guerra Mundial, en 1946-54. La estructura del ingreso nacional, en 1946-54, se muestra en la tabla 2.
La próxima década debería presenciar un aumento sustancial en el ritmo de la diversificación económica. Sin embargo, sería temerario pasar por alto o subestimar la magnitud del problema que enfrenta Cuba en sus esfuerzos por mantener, y mucho menos aumentar, el nivel de vida de su población.
El Banco Nacional de Cuba, en un estudio publicado en la primavera de 1956, puso de manifiesto de forma bastante alarmante la gravedad de este problema.4 El análisis de este estudio indica que el producto nacional bruto cubano, entre 1948 y 1954, creció lo suficiente como para permitir el mantenimiento del nivel de vida de 19475 en solo 5 de los 7 años incluidos en ese período y fue suficiente en solo 2 años (1951 y 1952) para permitir un aumento anual del 2 % con respecto al nivel de vida de 1947 (véase la tabla 3).
Tabla 3.- Población y producto nacional bruto estimados, 1947-1965
[Población en miles; Producto nacional bruto en millones de pesos]
Producto nacional bruto
Año Población ___________________A’ B2 C3 D4
1947 ——- 5283 1987 1987 1987 1987 1948 ——- 5369 2019 2060 1938 1762 1949 ——- 5454 2051 2134 1814 1909 1950 ——- 5538 2083 2310 1970 2141 1951 ——- 5622 2114 2289 2345 2299 1952 ——- 5704 2145 2369 2418 2370 1953 ——- 5786 2176 2451 2070 2070 1954 ——- 5866 2206 2534 2087 2197 1955 ——- 5946 2236 2620 ———- ……..
1965 ——- 6677 2511 3587
1 Cantidad necesaria para mantener el nivel de vida de 1947 (a precios constantes de 1947).
Cantidad necesaria para permitir un aumento anual del 2 % en el nivel de vida de 1947 (a precios constantes de 1947).
1 Producto nacional bruto real (a precios corrientes). ‘ Producto nacional bruto real (a precios constantes de 1947). Fuente: Basado en estadísticas publicadas por el Banco Nacional de Cuba, La Habana. 4 «El Desarrollo Económico de Cuba» en la Revista del Banco Nacional de Cuba. La Habana. Marzo de 1956. El nivel de vida de la población cubana se analiza con más detalle en el capítulo XV.
Las dificultades para mantener incluso el nivel de vida de 1947 en la próxima década son de tal magnitud que claramente requieren un alto grado de cooperación entre los diversos sectores de la economía, así como un liderazgo sólido y decidido por parte del Gobierno. Esto es especialmente cierto dado que es poco probable que Cuba pueda depender del azúcar en la misma medida que lo ha hecho en el pasado. El Banco Nacional de Cuba señaló que la zafra azucarera de 1965 tendría que alcanzar 9.395.000 toneladas cortas, valoradas en 793 millones de pesos, para que la población de 1965 alcanzara el nivel de vida de la población de 1947, o una zafra de 14.763.000 toneladas cortas, valorada en 1.246 millones de pesos, para permitir un aumento anual del 2% en el nivel de vida entre 1947 y 1965 (véase el cuadro 4).
Cuadro 4.- Producción azucarera cubana y nivel de vida
[Cantidad en miles de toneladas cortas; Valor en millones de pesos]
Caza azucarera Año Cantidad Valor
Actual ————————— 1955 4,998 411
Valor más alto ——————– 1920 4,242 1,005
Tonelaje más alto —————— 1952 7,964 649
Valor promedio más alto ————– 1946-50 5,897 535
Tonelaje promedio más alto – 1951-55 6,078 506 Para mantener el nivel de vida de 1947 – 1965 9,395 793 Para permitir un aumento anual del 2% a partir de 1947 ———————– 1965 14,763 1,246
1 Precios actuales excepto los dos últimos de la columna, que están en precios constantes de 1947.
Fuentes: Cuba Económica y Financiera, Anuario Azucarero de Cuba, La Habana, 1955, y Banco Nacional de Cuba.
Sea cual sea el volumen y el valor de la producción azucarera, es evidente que en el futuro se dependerá mucho más de las actividades no azucareras que en el pasado. Dados los recursos materiales de Cuba, el mantenimiento y la mejora del nivel de vida parecen depender principalmente de la sensatez de la política gubernamental, el grado de iniciativa del sector privado, la capacidad de atraer capital extranjero y el carácter er de las relaciones entre la dirección y los trabajadores.
Por importantes que sean todos estos elementos, el primero será un factor determinante, ya que las políticas que el Gobierno adopte para promover el desarrollo económico de Cuba influirán considerablemente en las actitudes y acciones del capital, la dirección y los trabajadores. A principios de 1956, dos corrientes principales de pensamiento eran evidentes en el Gobierno. Una, aparentemente, favorecía la adopción de controles cambiarios y de otro tipo, como los que se han empleado tan ampliamente en América Latina para impulsar la industrialización y la diversificación; la otra, temiendo los efectos inflacionarios y disruptivos de tales políticas, aconsejaba mayor prudencia y sugería que la selección…
——————-
El uso efectivo del arancel y otras políticas más convencionales sería suficiente para incentivar nuevas empresas agrícolas e industriales.
OPORTUNIDADES DE INVERSIÓN
Las oportunidades de inversión en las empresas productivas cubanas se dividen en dos categorías principales: aquellas que dependen principalmente de los mercados de exportación y aquellas que dependen principalmente del mercado interno. El objetivo del análisis de estas categorías es identificar las áreas generales en las que podrían existir oportunidades. Este análisis no es exhaustivo ni sustituye las investigaciones económicas y técnicas detalladas necesarias para determinar si, en cada caso individual, existe realmente la oportunidad de invertir en instalaciones productivas nuevas o adicionales.
Las principales oportunidades para desarrollar nuevas industrias de exportación parecen residir principalmente en el sector de los minerales metálicos. El problema en este caso radica principalmente en superar los obstáculos metalúrgicos que hoy impiden el pleno aprovechamiento de los minerales lateríticos cubanos, con su valioso contenido de níquel, cromo, cobalto y hierro. En el sector petrolero, el interés exploratorio fue intenso en 1955 y principios de 1956. En Cuba se ha producido petróleo en pequeñas cantidades desde 1914, pero aún no se han descubierto yacimientos importantes.
En el sector agrícola, los técnicos extranjeros consideran que existen oportunidades para la expansión de la producción de cacao y el eventual desarrollo de una industria de fibra de kenaf, mientras que las principales oportunidades de manufactura aguardan el desarrollo de aplicaciones nuevas o mejoradas para los subproductos de la caña de azúcar en los sectores químico, papelero, médico, plástico y de la construcción.
La Misión del Banco Internacional que visitó Cuba en 1950 consideró que los siguientes productos merecían ser considerados como posibles industrias de exportación nuevas o ampliadas: bolsas de fibra, dulces, frutas enlatadas, vegetales enlatados, aceites esenciales, alimentos congelados, muebles, mermeladas y jaleas, cigarros, productos químicos derivados de la melaza y cera de caña de azúcar.<sup>6</sup> Los únicos avances importantes en los años transcurridos han sido la mecanización de la industria de exportación de cigarros, con el consiguiente aumento de las ventas al exterior, y la exportación de cera de caña de azúcar a Estados Unidos. Desde el punto de vista del número de oportunidades, el área más importante es la que comprende el mercado interno cubano.
Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Misión Económica y Técnica, Informe sobre Cuba, Johns Hopkins Press, Baltimore, Maryland, 1951. Véase la página 28, que también enumera los productos que parecían ofrecer oportunidades para el establecimiento de industrias que abastecieran el mercado interno.
Las necesidades de importación de este mercado han promediado más de 500 millones de pesos anuales en la última década, como se muestra en los siguientes datos:
Millones de pesos
Bienes de consumo, total ——————————————– 243.5
Bienes duraderos, total ———————————————- 62.9
Prendas de vestir ———————————————– 5.7
Artículos para el hogar ———————————– 30.0
Automóviles ———————————————- 24.8
Artículos de lujo – ………………………………………. 2.4
Bienes no duraderos, total ——————————————– 180.6
Alimentos, crudos ————————————————– 86.0
Alimentos, procesados ——————————— 58.6
Alimentos, enlatados o conservados ..——————- 9.3
Medicamentos ——————————————– 12.9
Tabaco ———————————————– 1.1
Bebidas ——————————————— 7.4
Otros ———————————————— 5.3
Bienes de producción, total ————————————————- 296.8
Bienes de capital ——————————————– 114.0
Combustibles ——————————————————-3 0.1
Materias primas —————————————— 152.7
Total de importaciones ———————————— 540.3
Fuente: Banco Nacional de Cuba, La Habana.
Incluso después de deducir el valor de las importaciones de bienes de capital, alimentos de la Zona Templada y bienes de consumo duraderos como automóviles, el total restante es impresionante, superando los 300 millones de pesos anuales.
Si bien no sería económico ni deseable para Cuba intentar satisfacer toda esta demanda, es indudable que una parte sustancial representa una oportunidad para aumentar la producción agrícola e industrial en Cuba. Esto es especialmente cierto en el caso de la mantequilla, el queso, la leche enlatada, los huevos, los frijoles, los productos enlatados (verduras, frutas y pescado), los subproductos cárnicos, los productos de maíz, los piensos y otros alimentos y materias primas agrícolas.
En el sector de los bienes de consumo ligero, la experiencia indica que la producción está estrechamente relacionada con el alquitrán.
Política iff, especialmente en el caso de textiles, productos de papel, medicamentos, pinturas y barnices, aceites vegetales, artículos de caucho, vidrio, plásticos y productos de metales ligeros. En la mayoría de estos campos, existen oportunidades para una producción más amplia o diversificada.
El desarrollo cubano no ha alcanzado la etapa en que la producción de bienes de capital o el establecimiento de industrias básicas, aparte de fundiciones y plantas de procesamiento de minerales, parezcan ofrecer grandes oportunidades para el capital, tanto extranjero como nacional. Las oportunidades de capital se limitan en gran medida a la producción y el procesamiento de alimentos y la fabricación de bienes de consumo ligeros, excepto en aquellos casos en que se puedan abastecer tanto los mercados nacionales como los de exportación. Sin embargo, estas generalizaciones tan amplias suelen estar sujetas a error, por lo que los capítulos sobre agricultura, silvicultura y pesca, minería y manufactura se detallan a propósito para permitir una evaluación preliminar de las oportunidades de inversión privada en Cuba.
—————-
CAPÍTULO II
Inversiones Extranjeras y Nacionales
Incluso antes del cambio de siglo y la independencia de Cuba, el capital extranjero comenzaba a desempeñar un papel importante en el desarrollo de la isla.
En 1896, el Secretario de Estado Richard Olney estimó las inversiones estadounidenses en 50 millones de dólares. Estas inversiones incluían ingenios azucareros de las empresas Atkins, Havemayer, Rionda y otras; propiedades mineras de Bethlehem Steel Corp. y Pennsylvania Steel Co.; y varias fincas de tamaño mediano productoras de café, azúcar, cacao, tabaco y ganado. Los intereses navieros y bancarios estadounidenses también contaban con agentes en las principales ciudades portuarias.
Los intereses británicos incluían la famosa mina El Cobre, que había sido una de las principales fuentes de cobre del mundo durante la primera mitad del siglo XIX; la fábrica de cigarros controlada por
1 Henry Clay and Block Co., Ltd.²; y, después de 1899, los Ferrocarriles Unidos de La Habana y Regla Warehouses, Ltd.
La primera década del siglo XX fue testigo de las inversiones de la United Fruit Co., la American Tobacco Co., la Bethlehem Steel Corp. y el National City Bank de Nueva York, entre otras; la formación de la Cuban-American Sugar Co.; la finalización del Ferrocarril de Cuba; y el establecimiento de la Cuban Telephone Co. Para 1905, los ingenios controlados por Estados Unidos producían el 21 % del azúcar, y para 1911 las inversiones estadounidenses en Cuba se estimaban en 205 millones de dólares. 8 En 1902, el Royal Bank of Canada heredó el negocio del Merchants’ Bank de Halifax, que había abierto una sucursal en La Habana en
1 Leland H. Jenks, Our Cuban Colony, Vanguard Press, Nueva York, 1928.
El control de este consorcio pasó posteriormente a manos estadounidenses.
‘Jenks, Our Cuban Colony. Cita al Cónsul General de los Estados Unidos, J. L. Rogers, como la autoridad para esta estimación.
- Otra institución canadiense, el Banco de Nueva Escocia, abrió sus puertas en 1906.
La expansión de las inversiones estadounidenses continuó durante la Primera Guerra Mundial. Se organizó la Corporación Azucarera de Caña de Cuba y el National City Bank de Nueva York abrió su propia sucursal, al igual que la Corporación Bancaria Extranjera Americana, controlada por el Chase. Esta expansión, aunque a veces optimista, estuvo estrechamente relacionada con el desarrollo de la economía cubana. Además, si bien el volumen de capital extranjero aumentaba considerablemente, el control fundamental de la economía de la isla aún recaía en propietarios residentes.
El fin de los controles azucareros en Estados Unidos en 1919 fue seguido por un período de precios al alza conocido como la «danza de los millones». Esta extravagancia económica fue seguida rápidamente por una crisis catastrófica en el otoño de 1920, que arrebató el control de las dos áreas más sensibles de la vida económica cubana, el azúcar y la banca, de manos nacionales y colocó los intereses estadounidenses, en particular la banca, en una preeminencia inesperada.<sup>6</sup>
Durante la década posterior a la «danza de los millones» y sus trágicas consecuencias, la capacidad productiva azucarera en Cuba aumentó en un millón de toneladas, y para mediados de la década de 1920, los ingenios estadounidenses producían casi dos tercios de la cosecha cubana. Fue durante estos años que la Electric Bond and Share Co. y su filial, la American and Foreign Power Co., crearon un sistema eléctrico para toda la isla y que otros dos bancos estadounidenses abrieron sucursales.
- Jenks, Our Cuban Colony, pág. 207. Manual of Sugar Companies, 1953/54, Farr and Co., Nueva York. 31.ª edición, página 20. Los precios subieron desde un mínimo de 5,9 centavos por libra en 1918 hasta un máximo histórico de 22,5 centavos en 1920, seguido de una caída a 3,6 centavos ese mismo año y una nueva caída a 1,8 centavos en 1921.
. Jenks, en «Nuestra Colonia Cubana», página 244, afirma que 18 bancos cubanos quebraron, con una deuda total de 130 millones de dólares; otros sobrevivieron tras la reorganización.
Las inversiones de Estados Unidos en Latinoamérica aumentaron un 98,2 % entre 1946 y 1953 y un 31,4 % entre 1949 y 1953; las de Cuba, un 24,1 % y un 10,8 %, respectivamente. Sin embargo, Cuba ocupó el primer lugar en 1954 en inversiones en servicios públicos y agricultura, y el cuarto en inversiones manufactureras. Paul D. Dickens, Inversiones directas estadounidenses en países extranjeros – 1936, Departamento de Comercio de Estados Unidos, Washington, D. C., 1938.
——————-
Inversión en Cuba
El First National Bank of Boston en 1923 y el Chase National Bank en 1925.
Las inversiones estadounidenses alcanzaron un máximo de 919 millones de dólares en 1929.7 Estos valores descendieron a 666 millones de dólares en 1936 y a 553 millones de dólares en 1946, momento a partir del cual la tendencia ha vuelto a ser ascendente, alcanzando los 686 millones de dólares en 1953. La considerable disminución del valor de las inversiones estadounidenses se debió principalmente a la revaluación de los activos y la reorganización de las actividades corporativas sobreexpandidas. Las pérdidas de los inversionistas cubanos, británicos y de otros países también fueron cuantiosas durante este período.
Esta introducción no estaría completa sin mencionar de nuevo la recuperación del dominio nacional en los sectores azucarero y bancario, una recuperación que no se vio afectada por leyes confiscatorias ni nacionalistas. La participación cubana en la producción azucarera aumentó del 22,4 % en 1939 al 58,7 % en 1955. Los depósitos de los bancos cubanos aumentaron del 16,8 % del total de depósitos en enero de 1939 al 60,2 % en diciembre de 1950. Estos avances han sido generalmente bien recibidos por el capital nacional y extranjero como indicios de una tendencia sólida.
INVERSIONES ESTADOUNIDENSES EN CUBA
Las únicas inversiones extranjeras de importancia son las de Estados Unidos. La participación estadounidense supera el 90 % en los servicios telefónicos y eléctricos, cerca del 50 % en los ferrocarriles públicos y aproximadamente el 40 % en la producción de azúcar sin refinar. Las sucursales cubanas de los bancos estadounidenses gestionan casi una cuarta parte de todos los depósitos bancarios. Esta estrecha relación económica es en gran medida el resultado de una asociación mutuamente beneficiosa, por lo que muchos de los problemas que han afectado a relaciones menos estrechas en otras áreas se han evitado en gran medida en Cuba. Cuba ocupó el tercer lugar en América Latina en términos de valor de las inversiones directas estadounidenses en 1953, superada solo por Venezuela y Brasil. Sin embargo, en 1929, Cuba ocupaba el primer lugar en América Latina. Las inversiones estadounidenses disminuyeron un 25,4 % en valor entre 1929 y 1953, frente a un aumento general del 74,3 % en las inversiones totales de Estados Unidos en el área latinoamericana durante ese período. Además, después de que la tendencia de la inversión en Cuba comenzara a aumentar después de 1946,
——————–
7 Cuba Económica y Financiera, La Habana, febrero de 1955, página 24. Cita a Leland H. Jenks, quien situó las inversiones máximas en 1930 en 1.150.000.000 de dólares; Max Winkler, en 1.500.000.000 de dólares; y Paul D. Dickens, en 1.066.051.000 de dólares. Datos preliminares sobre las inversiones en 1954 aparecieron en la revista del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, Survey of Current Business, de agosto de 1955.
—————-
La tasa de aumento ha sido la más baja de todos los principales países latinoamericanos.<sup>9</sup> Las inversiones estadounidenses en años seleccionados se muestran en la tabla 5.
Tabla 5.- Inversiones directas de Estados Unidos en Cuba, años seleccionados
[En millones de dólares]
Inversión 1929 1936 1946 1950 1953 1954<sup>1</sup>
Agricultura ———- 575 265 227 263 265 272 Petróleo2 ………. 9 , 6 15 20 24 27 Manufactura .—– 45 27 40 54 58 55 Servicios públicos ……. 215 315 251 271 297 303 Comercio ……….. 15 15 12 21 24 35
Otras industrias… 60 38 8 13 18 21
Total ——— 919 666 553 642 686 713
I Estimaciones preliminares.
Incluye inversiones en una refinería y en instalaciones de comercialización.
3 No incluye inversiones directas del Gobierno de EE. UU. en minería.
Fuente: Departamento de Comercio de EE. UU., Oficina de Economía Empresarial.
La considerable disminución del valor de las inversiones estadounidenses durante la depresión se debió en gran medida a los reajustes financieros resultantes del desplome de 1929, que afectó gravemente el valor de casi todas las inversiones estadounidenses en Cuba. Las pérdidas sufridas en el sector azucarero, por ejemplo, fueron explicadas por Paul D. Dickens de la siguiente manera: «En 1928, tras un cuidadoso estudio, se estimaba privadamente que los intereses estadounidenses en Cuba ascendían a 600 millones de dólares. La estimación del Departamento de Comercio para 1929, de 544 millones de dólares, incluía 55 millones de dólares en acciones preferentes y 125 millones de dólares en bonos, obligaciones y pagarés. En el proceso de reorganización, que comenzó alrededor de 1930, las acciones preferentes se redujeron a unos 25 millones de dólares y los bonos a 55 millones. Además, dicho proceso implicó la pérdida de gran parte de las participaciones accionarias anteriores». 1
El Sr. Dickens atribuyó la disminución de las inversiones en manufactura entre 1929 y 1936 a la reducción de las participaciones en empresas tabacaleras. Parece no tener claro cómo explicar el aparente aumento de las inversiones en servicios públicos en 1936, afirmando que esto solo podía explicarse mediante un cambio en la base de valoración. Investigaciones recientes llegan a una conclusión similar, siendo muy posible que se tomaran valores de mercado en un caso y valores contables en el otro. En cualquier caso, el capital estadounidense no fluyó a los servicios públicos cubanos entre 1929 y 1936.
El aumento de las inversiones en agricultura en la última década representa principalmente la diferencia entre…
Las inversiones de Estados Unidos en Latinoamérica aumentaron un 98,2 % entre 1946 y 1953 y un 31,4 % entre 1949 y 1953; las de Cuba, un 24,1 % y un 10,8 %, respectivamente. Sin embargo, Cuba ocupó el primer lugar en 1954 en inversiones en servicios públicos y agricultura, y el cuarto en inversiones manufactureras. Paul D. Dickens, Inversiones directas estadounidenses en países extranjeros – 1936, Departamento de Comercio de Estados Unidos, Washington, D. C., 1938.
—————–
La reinversión de utilidades y la enajenación de propiedades a ciudadanos cubanos; las de servicios públicos, la expansión de las instalaciones eléctricas de la filial de American and Foreign Power Co., Cía. Cubana de Electricidad; y las de manufactura, la reinversión de utilidades y la apertura de nuevas plantas de fabricación de productos de caucho, detergentes, manteca vegetal y otros productos. La ligera disminución de las inversiones en manufactura entre 1953 y 1954 reflejó cambios en las cuentas intercompañías, más que la repatriación de fondos de inversión estadounidenses.
La explicación del lento crecimiento de las inversiones estadounidenses en Cuba en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial es bastante simple, dado que, de los 3000 millones de dólares añadidos a las inversiones directas estadounidenses en toda Latinoamérica desde 1946, las más importantes fueron alrededor de 1000 millones de dólares para proyectos petroleros, 750 millones para manufactura y 500 millones para minería. Hasta el momento, no se han encontrado recursos petroleros en Cuba que justifiquen gastos que no sean exploratorios. Las dificultades metalúrgicas obstaculizaron el desarrollo de los importantísimos yacimientos de níquel hasta hace poco y aún impiden la explotación de las potencialmente valiosas reservas de mineral de hierro; la inversión en azúcar ha alcanzado un aparente punto de saturación; y las condiciones para las inversiones en la industria manufacturera no han sido muy favorables hasta hace muy poco.
En el ámbito de los servicios públicos, se han realizado fuertes inversiones en energía, pero un importante programa de expansión telefónica se ha visto frenado durante seis años por una estructura tarifaria anticuada. Es improbable que se realicen inversiones adicionales en ferrocarriles, dadas las perspectivas financieras en Cuba para este medio de transporte.
Sin embargo, lo anterior no permite concluir que la próxima década estará exenta de nuevas inversiones estadounidenses. Los proyectos anunciados hasta 1955 aseguran inversiones estadounidenses de 205 millones de dólares durante el período 1955-60 en energía eléctrica, refinación, minería y manufactura.
Las perspectivas para inversiones adicionales también son positivas. La demanda pública de un aumento en el servicio telefónico casi con seguridad facilitará la solución del estancamiento actual que ha estado retrasando un programa de expansión muy necesario. Los avances metalúrgicos pueden atraer capital extranjero adicional a las empresas mineras; está previsto arriesgar grandes sumas en los próximos tres años en la exploración de petróleo; y el creciente sentimiento proteccionista sugiere un crecimiento. George P. Lutien, «Nicaro demuestra que el níquel laterítico se puede producir comercialmente», en Engineering and Mining Journal, junio de 1954. Una vez completado el actual programa de expansión, el gobierno de Estados Unidos habrá invertido 90 millones de dólares en Nicaro, Oriente, en la producción de níquel. Esta inversión no está incluida en el total de inversiones privadas estadounidenses en Cuba.
Inversiones extranjeras y nacionales
interés del extranjero en las oportunidades industriales cubanas.²
Además de las inversiones directas, Estados Unidos posee un gran volumen de partidas en su cartera, como se detalla a continuación:
Monto
(millones de dólares)
Bonos en dólares cubanos 31/12/54 ————————- 8,6
Reclamos bancarios a corto plazo 31/12/55 —————- 91,0
Reclamos a largo plazo² 31/12/55 ————————- 96,0
Reclamos de fabricantes y exportadores 31/12/54—- 15,3
Total ———————————————- 210.9
1 Vencimiento a menos de un año.
2 Vencimiento a más de un año.
Fuente: Departamento de Comercio de EE. UU., Oficina de Economía Empresarial.
OTRAS INVERSIONES EXTRANJERAS
Los británicos fueron en su momento grandes inversionistas en Cuba y desempeñaron un papel importante en el desarrollo de la isla (tabla 6). Sin embargo, sus tenencias actuales se estiman en menos de un millón de dólares, representadas por inversiones en las instalaciones de distribución de la Cia. Petrolera Shell de Cuba13 y en empresas comerciales.
Tabla 6.- Inversiones británicas en Cuba, años seleccionados
[En millones de libras esterlinas]
Inversión 1913 1927 1945 1955
Ferrocarriles —– ——– 25,8 30,3 26,1 0
Otros ————————— – 8,9 8,9 1,3 0,4
Subtotal ———————34,7 39 2 27,4 0,4
Bonos del gobierno ————– 9,7 6,5 0 0
Total ——————— 44,4 45,7 27,4 1,4
1 Estimado.
Fuente: South American Journal, Londres, 1 de septiembre de 1928 y 2 de marzo de 1946.
Las inversiones canadienses se estiman en 9,4 millones de dólares, de los cuales 8,8 millones corresponden a cuentas bancarias, 0,5 millones a exploración petrolera y 0,1 millones a empresas mineras comerciales e inactivas. Tanto el Reino Unido como Canadá tienen importantes intereses en seguros, recaudando aproximadamente el 20% y el 15%, respectivamente, del total de primas.
Las antiguas participaciones canadienses, británicas y neerlandesas en ingenios azucareros han sido liquidadas, pero los franceses aún controlan un ingenio, que produjo aproximadamente 12.500 toneladas cortas de azúcar en 1955. La primera gran empresa de
«2A high percent
El aumento de las inversiones estadounidenses en manufactura en América Latina se debe a restricciones arancelarias o a la importación que han hecho prácticamente inevitable la fabricación o el ensamblaje local. Cuba, con excepciones, ha seguido una política arancelaria que permite una considerable libertad de elección entre la producción local y la importación. También ha evitado en gran medida los controles no arancelarios, como las licencias de importación, las restricciones de cuotas y las medidas cambiarias.
————-
13 Los intereses de Shell habían comenzado la construcción de una refinería de 27.000 barriles diarios en 1955, la cual, una vez terminada, representará una inversión de más de 20 millones de dólares.
428738 0-57 -z
——————-
Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, el capital alemán inauguró la primera unidad de una proyectada cadena de supermercados en 1955, lo que representó una inversión inicial de aproximadamente 0,25 millones de dólares.
Las propiedades y negocios españoles en Cuba son cuantiosos y generan ingresos que fluyen directa o indirectamente a España.<sup>14</sup> Dichas propiedades provienen en gran medida del período colonial y las familias afectadas suelen ser de nacionalidad mixta, cubano-española. Al parecer, no se han realizado nuevas inversiones de capital español en los últimos 20 años.
FORMACIÓN DE CAPITAL, AHORRO
La disponibilidad de recursos internos para el desarrollo de Cuba se refleja en la tabla 7, que muestra la tasa de formación de capital y el monto anual de ahorro nacional. La formación bruta de capital privado representó el 9,3 % del producto nacional bruto en 1947, el 11,3 % en 1951 y el 16,2 % en 1952. La reimposición de los controles azucareros redujo esta tasa al 8 % en 1953, aunque se recuperó al 13,4 % en 1954.15
La Misión del Banco Internacional que visitó Cuba en 1950 llegó a ciertas conclusiones sobre el patrón de inversión, entre ellas las siguientes:16
- Durante el próspero período de 1947-49, la formación bruta de capital de los cubanos, excluyendo la construcción, absorbió solo alrededor del 5 % del producto nacional bruto de los residentes cubanos. (Las estimaciones revisadas la sitúan actualmente en el 5,9 %).
- La construcción privada, en 1947-49, principalmente residencial y para personas de clase alta, representó aproximadamente una cuarta parte de la formación bruta de capital de los residentes cubanos. (Las estimaciones revisadas ahora sitúan esta cifra en el 29,8 por ciento).
- Una parte muy pequeña de los ingresos y ahorros de las empresas y particulares cubanos se había destinado a la creación de nuevas empresas o a la ampliación de las empresas industriales y agrícolas existentes.
- La formación bruta de capital de las empresas de propiedad extranjera había sido sustancial, con un promedio de 30 millones de dólares anuales. Sin embargo, esta consistía mayoritariamente en gastos de reemplazo y mantenimiento financiados con la reinversión de utilidades. Las inversiones en nuevas empresas parecían haber sido bastante limitadas.
La situación ha cambiado, pero no de forma significativa desde entonces. La formación bruta de capital para el período 1950-54 ascendió a 12.1.
Tabla 7. Formación de capital y ahorro nacional, sector privado, 1947-54
[En millones de pesos]
Concepto
Bienes de capital importados 2
Nueva construcción 3 ——————————————Otras inversiones de capital 4
Variaciones de inventarios 5
Formación bruta de capital -………………….
Depreciación 8 ———————————————-Formación neta de capital ………
Balanza de pagos (superávit o déficit) Ahorro nacional bruto —————————————Ahorro nacional neto
Producto nacional bruto …………………..
Renta nacional (interna)
Formación bruta de capital como porcentaje del producto nacional bruto Formación neta de capital como porcentaje de la renta nacional (interna) Ahorro nacional bruto como porcentaje del producto nacional bruto Ahorro nacional neto como porcentaje de la renta nacional (interna)
1951
1952
141 66 48 137
1953
96 78 33
-42
1954 1
99
92 34 55
185 183 190 219 264 392 165 280
58 63 87 99 129 132 113 114
127
118
303 245 1987 1731
9,3
7,3 15,2
14,2
103
78 268 181
1814 1556
10,5 6,6 14,8 11,6
120
48 267 168 1970
1663
11,1 7,2 13,6 10,1
135
42 306 177
2345 1971
11,3 6,8 13,0 9,0
260
-56 336
204 2418 2037
16,2 12,8 13,9 10,0
52
83
248 135 2070 1736
8,0 3,0
12,0 7,8
I Preliminar.
2 Los valores corresponden a las importaciones de bienes de capital, menos los materiales de construcción, más un 20 % por los costos internos de manipulación e instalación. S Valor real de la construcción, es decir, valores reportados más un 25 %.
4 Valor estimado de las reparaciones, el mantenimiento y la compra de equipos fabricados en Cuba. Cubre únicamente las variaciones en el valor de las existencias de azúcar y tabaco. Se aplicaron las tasas anuales de consumo de capital de Puerto Rico a Cuba.
Fuente: Banco Nacional de Cuba, La Habana.
26 La Asociación de Política Exterior, Comisión de Asuntos Cubanos, en Problemas de una Nueva Cuba, 1935, pág. 45, estimó que, antes de 1934, los residentes españoles remitían anualmente entre 10 y 20 millones de dólares a España y que los intereses de las inversiones de capital españolas ascendían a otros 3 millones de dólares. Durante los últimos años, el Banco Nacional de Cuba estima que dichas transferencias a España, principalmente remesas personales, alcanzaron una tasa anual de unos 5 millones de dólares en virtud del Convenio de Pagos Cubano-Español. Cabe suponer que, además, se remitieron cantidades significativas, aunque desconocidas, fuera del mecanismo del convenio. 1″ Estas estimaciones se basan en estudios del Banco Nacional de Cuba y son una continuación del trabajo original en este campo realizado en 1950 por la Misión Bancaria Internacional. El uso del porcentaje fraccionario
No se debe permitir que los números oscurezcan el hecho de que los datos subyacentes en que se basan son meras estimaciones. 16 Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Misión Económica y Técnica, Informe sobre Cuba, Johns Hopkins Press, Baltimore, Maryland, 1951, página 513.
————–
porcentaje del producto nacional bruto, en comparación con el 9,7 % en los tres años anteriores. La construcción representó el 28,8 % de la formación bruta de capital en el período 1950-54, en comparación con el 25,1 % en el período 1947-49. No se dispone de cifras sobre la participación de la construcción privada en la formación bruta de capital de los residentes cubanos después de 1949, ya que se carece de datos sobre el desembolso de capital de las empresas de propiedad extranjera desde ese año.
Si bien el movimiento de capital nacional hacia nuevas industrias y la expansión de las existentes fue algo mayor que en los tres años anteriores a 1950, la impresión de la Misión del Banco Internacional de que solo una pequeña parte de los ingresos y ahorros de los residentes cubanos se invertía en empresas industriales y agrícolas nuevas y en expansión sigue siendo en gran medida correcta. Sin embargo, cabe destacar especialmente las considerables inversiones realizadas en los últimos años en proyectos mineros y petroleros, en el cultivo y la molienda mecanizados de arroz, y en el transporte motorizado. Además, las iniciativas de promoción del Banco de Fomento Agrícola e Industrial (Banfaic), tanto en el sector agrícola como en el industrial, están comenzando a estimular un mayor flujo de capital privado nacional.
Los períodos de prosperidad en Cuba se caracterizan por una tasa de ahorro relativamente alta, que ascendió al 14,6 % del producto nacional bruto en 1947-49 y al 13,1 % en 1950-54.<sup>18</sup> En valor, el ahorro nacional bruto promedió 280 millones de pesos anuales durante el primer período y 286 millones de pesos durante el segundo.
La adquisición, instalación, reparación y mantenimiento de equipo de capital absorbió el 50 % de dicho ahorro en el trienio que finalizó en 1949 y el 54 % en el quinquenio que finalizó en 1954. La construcción de edificios representó el 17 % de dicho ahorro en el primer período y el 27 % en el segundo, un uso del ahorro en gran medida improductivo en Cuba. El 33 % y el 19 %, respectivamente, fueron utilizados principalmente por el público y el gobierno cubanos para adquirir activos extranjeros o reducir sus obligaciones internacionales. La parte destinada a recuperar el control cubano de la industria azucarera supuso una ventaja tanto económica como psicológica, pero la contribución del resto al desarrollo de Cuba es cuestionable. 7 Las importaciones de maquinaria industrial, piezas y accesorios, excepto para la industria azucarera, ascendieron a 51,9 millones de dólares en 1950, 69,8 millones en 1951, 72,3 millones en 1952 y 52,9 millones en 1953. ‘a Se carece de datos sobre los años de depresión. El Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) presentó una estimación provisional del ahorro privado bruto en 1938. El banco estimó que el ahorro privado bruto era inferior a 20 millones de dólares, o no más del 3% o 4% del producto nacional bruto. Véase el Informe sobre Cuba del BIRF, página 517.
MERCADO DE CAPITALES
Aparte de un mercado interno limitado para bonos gubernamentales y semigubernamentales y un mercado considerablemente más limitado para hipotecas y bonos hipotecarios, difícilmente puede afirmarse que exista un mercado de capitales en Cuba. Sin embargo, se han logrado algunos avances en los últimos cinco años. Se está iniciando la banca de inversión, hasta ahora limitada en gran medida a las iniciativas oficiales. Instituciones, y se han emitido con éxito algunas pequeñas emisiones de acciones. El promedio diario de transacciones en la Bolsa de Valores de La Habana asciende a entre 200.000 y 250.000 pesos en bonos y aproximadamente 50.000 pesos en acciones.
El mercado actual sigue siendo en gran medida institucional. Los bancos comerciales, las compañías de seguros y los fondos de pensiones son los principales compradores de valores. El público cubano aún muestra poco interés. Los esfuerzos para incentivar la compra de valores gubernamentales o privados han tenido poco éxito hasta ahora.
La superficialidad del mercado se evidencia en los procedimientos empleados para liquidar las emisiones de bonos. Así, el decreto ley que crea el Banco de Desarrollo Económico y Social (BDES) obliga a los bancos comerciales que deseen tener depósitos distintos a los a la vista a comprar bonos públicos por un monto equivalente al 10% de sus depósitos y a mantener al menos la mitad de dichas compras en cartera. Además, el Banco Nacional de Cuba está autorizado a permitir que los bancos comerciales mantengan hasta el 40% de sus reservas centralizadas en valores públicos específicos. Bonos en lugar de efectivo como hasta ahora.<sup>19</sup> Otro recurso en un decreto ley anterior exige que los contratistas de proyectos del Plan de Desarrollo Económico y Social acepten el pago parcial, normalmente el 75%, en bonos.<sup>20</sup>
El financiamiento del túnel bajo el puerto de La Habana, mediante el cual no menos de 9,5 millones de dólares en bonos en dólares se mantendrán en Francia, es otro ejemplo de las dificultades que enfrenta la colocación de bonos. En el financiamiento de la corporación mixta gubernamental y privada formada para operar…
En el caso de los antiguos Ferrocarriles Unidos de La Habana, el Gobierno recurrió a una venta forzosa de acciones de la nueva organización.211
A pesar de estas dificultades, un volumen muy sustancial de endeudamiento ha sido absorbido por tenedores no bancarios de la creciente deuda pública.
«Decreto Ley 1947 del 22 de enero de 1955. Se estima que su plena implementación podría proporcionar un mercado máximo para aproximadamente 150 millones de dólares en bonos del Gobierno.
Decreto Ley 1589 del 4 de agosto de 1954.
«El decreto Ley 1546 del 27 de julio de 1954 otorgó a los propietarios de ingenios azucareros y plantaciones, industriales, importadores y operadores de trenes marítimos y transbordadores la opción de pagar un impuesto o suscribirse a acciones de los Ferrocarriles Occidentales de Cuba, S. A.).
—————–
Inversión en Cuba
Deuda. Esta deuda ha aumentado de tan solo 80 millones de pesos a finales de 1948 a 175 millones de pesos a finales de 1950, a 396 millones en 1954 y a 582 millones en 1955. Las tenencias combinadas del Banco Nacional de Cuba y los bancos comerciales ascendían aproximadamente al 25 % de la deuda a finales de 1954 y al 29 % a finales de 1955. Sin embargo, existen numerosas evidencias de que los mercados de la banca no comercial para esta deuda han alcanzado o se están acercando a la saturación.22
Además de los bonos del Gobierno, las instituciones oficiales autónomas buscan mercados para sus propias obligaciones. La Financiera Nacional de Cuba tenía 34,6 millones de pesos de sus bonos en circulación al 31 de diciembre de 1955, de los cuales 18 millones se destinaron al financiamiento parcial del programa de expansión de la Compañía Cubana de Electricidad. El Banco de Desarrollo Agrícola e Industrial tenía casi 12 millones de pesos en circulación a la misma fecha. El Banco de Desarrollo Económico y Social había autorizado emisiones de bonos por un total de 36,3 millones de pesos para el financiamiento del Hotel Havana Hilton y los Ferrocarriles Occidentales de Cuba.
Estas instituciones crediticias, así como el Banco Cubano de Comercio Exterior (Banco Cubano de Comercio Exterior), establecido en 1954, están autorizadas a otorgar créditos a largo plazo a los productores y, en muchos casos, a invertir en sus empresas. El Instituto de Fomento de Hipotecas Aseguradas (FHA) asegura hipotecas y ha sido responsable de varios desarrollos inmobiliarios en toda la isla.
No se dispone de datos consolidados sobre las inversiones de las compañías de seguros. En cuanto a los seguros de vida, las reservas acumuladas de todas las compañías ascendían a unos 70 millones de pesos a finales de 1955. De este total, 14,6 millones de pesos se invirtieron en hipotecas, 7,1 millones en valores corporativos, 11,2 millones en préstamos a asegurados y 5,5 millones en bonos del Estado.
La mayoría de las compañías tienen inversiones sustanciales en bonos corporativos o préstamos a corporaciones. Como grupo, las compañías de seguros constituyen uno de los factores más importantes del patrón de inversión cubano.
Se carece de datos sobre las carteras de inversión de 52 instituciones de seguridad social (fondos de pensiones). Estas organizaciones ingresan más de 80 millones de pesos al año; la mayoría, al parecer, tiene gastos generales muy elevados y vive al día. Pocas han desarrollado políticas de inversión a largo plazo, o incluso ninguna.
El Banco Nacional de Cuba elabora, pero no publica, estudios periódicos sobre la distribución de la deuda.
Se dice que el total de bonos del Estado en su poder es bastante importante, y algunas invierten. Los planes de futuro ayudan a mejorar un panorama desalentador. Así, el edificio principal de oficinas de la Cía. Cubana de Electricidad es propiedad del fondo de jubilación de sus trabajadores y empleados; un moderno edificio de oficinas fue construido por el fondo de jubilación dental; y la construcción del Hotel Havana Hilton está siendo financiada en parte por el fondo de jubilación de los trabajadores de hoteles y restaurantes.
La Bolsa de Valores de La Habana, aunque fundada en 1884, desempeña un papel menor en la economía cubana. Opera como una organización privada.<sup>23</sup> La bolsa está compuesta por 87 miembros, incluyendo tres bancos, varias empresas comerciales, muchas personas adineradas y algunos corredores activos. A finales de 1955, cotizaban 43 bonos y 46 acciones preferentes y ordinarias, de las cuales menos de 20 se negociaban con cierta regularidad.
La mayoría de las transacciones se realizan en bonos de deuda pública y en bonos del Banco de Desarrollo Agropecuario e Industrial y de la Agencia Nacional de Finanzas. Las transacciones bursátiles promedian entre 10 000 y 15 000 acciones diarias, con un valor inferior a 50 000 pesos. La Bolsa de La Habana era la única que funcionaba en 1955, aunque se habían anunciado planes para la organización de una en Santiago de Cuba.
La apatía de los cubanos de ingresos altos y medios hacia la adquisición de valores en pesos del Gobierno cubano y la inversión en acciones de empresas agrícolas e industriales nacionales es uno de los principales obstáculos para el desarrollo económico de la isla. No sería excesivamente optimista estimar que un mínimo de 100 millones de pesos, y probablemente mucho más, está disponible en fondos en manos de personas familiarizadas con acciones y bonos, y acostumbradas a los riesgos y fluctuaciones del mercado.
La mayoría de estos tenedores están interesados principalmente en la liquidez. Este interés se ha visto alimentado por la propia naturaleza de la economía cubana, que prioriza el mantenimiento de recursos líquidos para afrontar las fluctuaciones repentinas y drásticas inherentes a una economía de monocultivo. Como los valores cubanos, en particular los del sector privado, no tienen esa liquidez, es probable que los fondos disponibles a corto plazo busquen el mercado de Nueva York o se
Se mantienen en depósitos bancarios, a veces incluso en dólares estadounidenses en cajas de seguridad.
3 En los últimos años se han presentado con frecuencia propuestas para el establecimiento de una Comisión Nacional de Valores (CNV). Se cree que próximamente se promulgará una legislación que establezca algún tipo de supervisión legal de los valores y las bolsas.
——————-
Inversiones Extranjeras y Nacionales
Los fondos disponibles para inversiones a largo plazo se destinan principalmente al sector inmobiliario, una característica heredada de los pueblos hispanohablantes. Otros factores influyentes son la falta de confianza en las participaciones minoritarias en empresas cubanas y la desconfianza inherente a los valores en pesos a largo plazo. Atraer este capital cubano a canales productivos nacionales representa tanto un problema importante como una gran oportunidad para Cuba.
INVERSIONES CUBANAS EN EL EXTRANJERO
Se desconoce el monto exacto de las inversiones cubanas en el extranjero, pero todas las autoridades coinciden en que se trata de una suma considerable. La mayor parte se encuentra en Estados Unidos, aunque en los últimos años se han trasladado fondos a Canadá, mientras que se sabe que se han realizado inversiones en Europa y Latinoamérica, especialmente en Venezuela. Activos cubanos a corto plazo e inversiones a largo plazo conocidos en Estados Unidos, según los últimos datos disponibles, a continuación:
Monto
(millones de dólares)
Activos a corto plazo ……………………………….. – 265
En bancos estadounidenses (31/10/55) -………… – 249
Bancos e instituciones oficiales cubanas ——– 176
Depósitos —————————–….. 152
Letras y certificados del Tesoro de EE. UU. — 22 Otros ————————————- 2
Empresas y particulares cubanos _…—.—– 73
Depósitos ————————————–…… 72
Letras y certificados del Tesoro de EE. UU. — 1
En corredores estadounidenses (30/06/55) .————– 2
En empresas estadounidenses (30/06/55) …. 14 Inversiones a largo plazo (acciones estadounidenses al 31/12/54) 47
Total ———————————————— 312
Fuente: Departamento del Tesoro de EE. UU.
Los datos sobre otras inversiones cubanas a largo plazo en Estados Unidos no se han actualizado desde el Censo del Tesoro de EE. UU. del 14 de junio de 1941. Se sabe que las compras cubanas de valores estadounidenses a largo plazo, en particular valores del Gobierno de Estados Unidos, han sido considerables en los últimos años, pero se desconoce el monto en posesión en fecha reciente. Las inversiones inmobiliarias desde 1941 han sido de suma importancia, en particular en Florida y la ciudad de Nueva York.25 No sería descabellado suponer que las inversiones cubanas a largo plazo en Estados Unidos ascendieron a al menos 150 millones de dólares a finales de 1955.
24 Las compras netas por parte de Cuba de valores nacionales estadounidenses a largo plazo ascendieron a 24,6 millones de dólares en 1950, 6,1 millones de dólares en 1951, 0,2 millones de dólares en 1952, 19,4 millones de dólares en 1953, 84,3 millones de dólares en 1954 y 51,3 millones de dólares durante los primeros nueve meses de 1955. ,, Las tenencias cubanas en el sur de Florida se estimaron en más de 100 millones de dólares en 1950, principalmente en bienes raíces, según informes fiables mencionados por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, Informe sobre Cuba, pág. 519. Las indagaciones en Miami en 1955 dejaron la impresión de que la actual Cuba Las inversiones son considerablemente menores que las estimadas para 1950, pero aun así representan una cifra considerable.
AGRADECIMIENTOS. En la preparación de este capítulo, fueron de especial ayuda: Samuel Pizer y Frederick Cutler, de la Oficina de Economía Empresarial del Departamento de Comercio de los Estados Unidos; Fred B. Smith y Belle J. Ross, del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos; Thomas R. Favell, Segundo Secretario de la Embajada de los Estados Unidos en La Habana; y Kenneth M. Crosby, gerente de la sucursal de La Habana de Merrill Lynch, Pierce, Fenner y Beane.
—————–

