Puntos de Vista

Harvard y el futuro de Cuba: un diagnóstico acertado ante una solución constitucional equivocada

Harvard y el futuro de Cuba: un diagnóstico acertado ante una solución constitucional equivocada

Durante los últimos seis meses, el Programa de Estudios Cubanos y el Instituto de Investigación Afrolatinoamericano de Harvard han convocado a un grupo diverso de académicos y profesionales para examinar la crisis que enfrenta Cuba y desarrollar recomendaciones para abordarla. Este documento resume los hallazgos y propuestas que surgen de esos esfuerzos individuales. Lo visualizamos como un documento vivo (aún en proceso) que estará sujeto a revisiones y modificaciones. De hecho, el Grupo de Trabajo invitará a estas revisiones a través de varios procesos de consulta, en un espíritu de pluralidad y diversidad.

Durante los últimos seis meses, el Programa de Estudios de Cuba y el Instituto de Investigaciones Afrolatinoamericanas de la Universidad de Harvard han reunido a un grupo diverso de académicos e intelectuales para examinar la crisis que enfrenta Cuba y elaborar recomendaciones para abordarla. Este documento resume las conclusiones y propuestas que han surgido de esos esfuerzos individuales. Lo imaginamos como un documento vivo, en construcción, que será objeto de revisión y modificaciones. De hecho, el Grupo de Trabajo invitará a esas revisión a través de varios procesos de consulta, en un espíritu de pluralidad y diversidad.


Resumen Critico

A continuación, un fragmento de una entrevista se Tania Costa, Cibercuba, a Eduardi Garaicoa, miembro del MovimientoC40, en la que este responde desde su punto de vista constitucional, los inconvenientes de la transición propuesta en el informe de Harvard.

Harvard y el futuro de Cuba: la crítica de Eduardo Garaicoa al proyecto de una nueva Constitución

En entrevista con la periodista Tania Costa, de CiberCuba, Eduardo Garaicoa, miembro fundador del Movimiento C40, analiza críticamente el Informe del Grupo de Trabajo de Harvard sobre el futuro de Cuba. Su punto de partida es reconocer que el informe describe una realidad que resulta difícil discutir: la profunda crisis económica, social, sanitaria, energética y demográfica de Cuba, así como la represión política y el deterioro de las instituciones. Sin embargo, Garaicoa sostiene que buena parte de esos males no constituyen el problema fundamental, sino consecuencias de un problema anterior: la ruptura del orden constitucional cubano. A su juicio, denunciar el hambre, los apagones, la falta de agua, el deterioro de la salud o la ausencia de libertades sin situarlos dentro de esa ruptura jurídica deja incompleta la explicación de la crisis.

Garaicoa coincide con Harvard en que Cuba necesita un cambio político y no solamente reformas económicas, pero discrepa radicalmente del camino propuesto. El informe plantea que, después de determinadas medidas iniciales, Cuba necesitaría en el mediano o largo plazo una nueva Asamblea Constituyente para crear una nueva Constitución. Para el Movimiento C40, esa propuesta pasa por alto una cuestión esencial: Cuba ya tiene una Constitución republicana, la de 1940, cuyo orden jurídico no desapareció legítimamente para ser sustituido por el sistema establecido por el castrismo. Por eso, la cuestión no sería comenzar desde cero diseñando otra República, sino recuperar la legalidad constitucional cubana.

La diferencia es fundamental. Mientras el informe de Harvard concibe el futuro como un proceso de transición que desembocaría en una nueva arquitectura constitucional, Garaicoa plantea que el problema debe abordarse desde la continuidad jurídica de la República. La Constitución de 1940 fue una reforma integral de la Constitución de 1901 y conservó dentro de sí la tradición constitucional republicana cubana. En consecuencia, crear una nueva Constitución antes de restablecer la legalidad anterior significaría, desde esta perspectiva, sustituir una ruptura por otra, dejando sin resolver la cuestión de la legitimidad del orden jurídico.

La crítica de Garaicoa alcanza también las implicaciones prácticas de esa diferencia. La restitución de la Constitución de 1940 permitiría abordar dentro de un marco jurídico propio cuestiones como la responsabilidad por los crímenes cometidos por el régimen, la naturaleza de determinadas deudas contraídas por el Estado, las reclamaciones patrimoniales y la reorganización institucional de la República. No se trataría, por tanto, solamente de recuperar un texto histórico, sino de restablecer el fundamento jurídico desde el cual los cubanos puedan reconstruir sus instituciones y decidir posteriormente, conforme a derecho, las reformas que consideren necesarias.

La entrevista plantea así una cuestión que el informe de Harvard, según Garaicoa, no resuelve: ¿quién tiene autoridad para decidir qué Constitución tendrá Cuba después del castrismo? Para el Movimiento C40, esa decisión no corresponde a una élite académica, a gobiernos extranjeros, ni a grupos que pretendan diseñar desde fuera el futuro institucional de la nación. Corresponde al pueblo cubano, dentro de su propia continuidad constitucional. Desde esta perspectiva, la discusión sobre el futuro de Cuba no debería comenzar preguntando qué nueva Constitución habrá que escribir, sino cómo restituir la legalidad republicana que fue quebrantada y devolver al pueblo soberano la capacidad de decidir su futuro conforme a derecho.

Información Adicional

[1] Harvard UniversityReport: Harvard Working Group on Cuba’s Future

Download the Report (PDF)

Descargar el Informe (PDF)

[2] CibercubaGrupo de Harvard propone transición democrática en Cuba, amnistía para presos políticos y Asamblea Constituyente

[3] 14 y medio – Una propuesta polémica de Harvard: la transición en Cuba debe incluir al Gobierno actual

 

 

Cuba: – La capital del comunismo del siglo XXI

Cuba al límite: El estado de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba

 

 

Deja un comentario