🧵🪡 Cuba Nostalgia – Las Vedettes del Tropicana.
En la Habana de los años cuarenta y cincuenta, la vida nocturna tenía un escenario principal: el cabaret Tropicana, en los jardines de Marianao. Allí se formó y brilló una figura muy particular del espectáculo cubano: la vedette.

Una vedette no era simplemente una bailarina. Era la artista principal de las revistas musicales, una mujer que combinaba canto, baile, presencia escénica y un carisma capaz de sostener todo un espectáculo. En el contexto cubano, estas mujeres solían ser mulatas o mestizas de gran belleza física y artística. Su trabajo exigía disciplina, ensayo constante y la capacidad de interpretar distintos registros emocionales sobre el escenario.
El Tropicana funcionaba como un pequeño mundo propio. Su coreógrafo principal, Roderico Neyra —conocido como Rodney—, renovaba las producciones cada tres meses. Preparaba espectáculos temáticos con decenas de bailarinas, vestuarios elaborados con plumas y lentejuelas importadas, y escenografías que aprovechaban el entorno natural del lugar. Las vedettes desfilaban por pasarelas construidas entre las palmeras.

La música era parte esencial del espectáculo. La orquesta de Armando Romeu, con casi cuarenta músicos, acompañaba cada presentación. Mambo, rumba, conga y boleros se sucedían en un ambiente donde el sonido, la luz y el movimiento se integraban con el paisaje tropical.

Por ese escenario pasaron figuras internacionales como Nat King Cole, Josephine Baker o Carmen Miranda, pero también se formaron y consolidaron figuras cubanas de gran relevancia. Detrás del brillo había una logística compleja: vestuario costoso, iluminación, transporte de artistas y mantenimiento de los jardines. Muchas de las vedettes provenían de contextos humildes y encontraron en el Tropicana una vía de reconocimiento profesional y ascenso social.

Aquellas noches no eran solo entretenimiento. Representaban una imagen de Cuba vibrante, abierta y cosmopolita que atraía visitantes de todo el mundo. Las vedettes, con su presencia y su arte, contribuían a construir esa identidad visible de la Habana nocturna.
Hoy, cuando recordamos ese periodo, no solo evocamos luces y plumas. Recordamos una ciudad donde el cuerpo, la música y el espectáculo ocupaban un lugar central en la vida cultural. Una memoria que sigue viva en quienes la vivieron o la heredaron a través de relatos y fotografías.- Yailin Hernández.
– Yailin Hernández ✍🏻
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