Para responder a esto con rigor, debemos separar la política oficial del Departamento de Estado de las operaciones de inteligencia de la CIA. Existe una montaña de evidencia desclasificada que sugiere que, para 1958, Estados Unidos había decidido que Batista era un «activo tóxico» y que una «tercera vía» o incluso el Movimiento 26 de Julio eran preferibles al caos.
Aquí tienes los detalles específicos, nombres y documentos:
- El Testimonio de Earl T. Smith (Embajador 1957-1959)
Earl T. Smith fue el último embajador de EE.UU. UU. ante Batista. En sus memorias (El cuarto piso) y en su testimonio ante el Senado el 30 de agosto de 1960, fue tajante:
La cita clave: Smith afirmó que «Estados Unidos fue responsable de que Castro llegara al poder». Explicó que el Departamento de Estado (específicamente la oficina de asuntos latinoamericanos, liderada por Roy Rubottom y William Wieland) estaba «encaprichado» con la idea de que Castro era un «Robin Hood» democrático.
La traición diplomática: Smith relata que el 17 de diciembre de 1958, por orden directa de Washington, él mismo le comunicó a Batista que ya no contaba con el apoyo de EE.UU. UU. y que debía abandonar el país. Esto fue el «tiro de gracia» para el régimen.
- El Embargo de Armas (Marzo de 1958)
Este es el golpe más documentado y específico que EE.UU. UU. le dio a Batista para forzar su caída.
Fecha: 14 de marzo de 1958.
Acontecimiento: El Departamento de Estado suspendió el envío de un cargamento de 1.900 rifles Garand y canceló todas las licencias de exportación de armas a Cuba.
Impacto: Mientras Batista no podía comprar repuestos para sus tanques y aviones, la CIA se «hacía de la vista gorda» con los envíos de armas que salían desde Miami para la Sierra Maestra. Según documentos desclasificados del FBI y la CIA, las redes de apoyo de Castro en Florida operaban con relativa libertad bajo la mirada de agentes que preferían ver a Batista caer.
- La CIA y el Financiamiento (Operaciones Encubiertas)
Existen informes que mencionan pagos directos a figuras del Movimiento 26 de Julio para comprar su lealtad antes de que llegaran al poder.
Nombre clave: Robert D. Wiecha, oficial de la CIA destinado en el consulado de Santiago de Cuba.
El Hecho: Se documentó que Wiecha se mantuvo en contacto constante con los rebeldes. Howard Hunt (exoficial de la CIA) y otros agentes han afirmado que la CIA entregó hasta 50.000 dólares a líderes del M-26-7 para asegurar que el movimiento no fuera dominado por los comunistas, creyendo erróneamente que Castro era un liberal controlable.
Documento: Memorandos internos del Consejo de Seguridad Nacional (NSC) de 1958 indican que la CIA consideró a Castro como «una alternativa refrescante» frente a la corrupción de Batista.
FUENTES: Relaciones Exteriores de los Estados Unidos (FRUS), 1958-1960, Cuba, Volumen VI
Telegrama 432 (14 de marzo de 1958): Reporte de la Embajada sobre la suspensión de los 1.900 rifles Garand y el inicio del colapso logístico del ejército.
Memorándum: «Suspensión de envíos de armas a Cuba» (24 de marzo de 1958): Formalización del embargo de armas entre el Departamento de Estado y el Embajador Campa.
Informe informativo de la CIA TDCS-3/351,234 (14 de abril, 1958): Detalla el financiamiento al M-26-7 desde EE. UU. UU. y el monitoreo de los rebeldes en la Sierra Maestra.
Memorándum de Allen Dulles (CIA) al NSC (23 de diciembre, 1958): El Director de la CIA afirma que un triunfo de Castro no sería necesariamente perjudicial para EE.UU. UU.
Memorándum: Embajador Smith y Fulgencio Batista (17 de diciembre, 1958): Smith le comunica a Batista que ha perdido el apoyo de EE. UU. y que debe abandonar el país.
Telegrama 444 del Departamento de Estado (23 de diciembre de 1958): Orden de no reconocer a ningún sucesor de Batista, forzando la entrega del poder a la Revolución.

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