Con la llegada al poder del gobierno revolucionario, tras la huida de Batista, comenzaron a percibirse claras desviaciones de las promesas que habían sustentado la lucha en contra de la dictadura de Batista. Las desviaciones dieron lugar a una nueva oposición violenta, esta vez el objetivo era derrotar a Castro y darle cumplimiento a las promesas iniciales de la revolución.

Fidel Castro promete el pleno restablecimiento de las Garantías Constitucionales. (ABC, 4 de enero de 1959) Foto: BBC.
A esta nueva oposición armada muchos la conocen como “los alzados”. Dispersos en varias regiones de Cuba, siendo la más conocida las montañas del Escambray.[27]
Estos grupos contaron con un menguado apoyo logístico desde el exterior de la isla. Al mismo tiempo, Castro aprovechando toda la maquinaria propagandística y los poderes de un estado, que había sido reconocido desde los primeros días del mes de enero de 1959, no paraba de llamarles bandidos, delincuentes, mercenarios o terroristas. Sumado a todo esto, los alzados estuvieron cercados y aislados gran parte del tiempo por tropas castristas que los superaban con creces en hombres, armamento y avituallamiento.[28]

Tercera etapa. Desde mayo de 1961 hasta 1965
Otro hecho importante fue la fallida incursión de Playa Girón,[46] la que en esencia buscaba establecer un gobierno provisional, en tierras cubanas, apoyado por los expedicionarios de la Brigada 2506, recién desembarcados, y los alzados del Escambray.
Finalmente, en 1966, los alzados fueron vencidos, terminando así el 1er paradigma de la lucha anticastrista.
Lo peor de este período es que comenzó a desecharse el argumento constitucional; el cual daba el basamento legal, según el Artículo 40 [26] de la C-40, para enfrentar violentamente a Castro.
Art. 40– Las disposiciones legales, gubernativas o de cualquier otro orden que regulen el ejercicio de los derechos que esta Constitución garantiza, serán nulas si los disminuyen, restringen o adulteran.
Es legítima la resistencia adecuada para la protección de los derechos individuales garantizados anteriormente.
La acción para perseguir las infracciones de este Título es pública, sin caución ni formalidad de ninguna especie y por simple denuncia.
La enumeración de los derechos garantizados en este Título no excluye los demás que esta Constitución establezca, ni otros de naturaleza análoga o que se deriven del principio de la soberanía del pueblo y de la forma republicana del gobierno.
El argumento constitucional fue sustituido por uno de corte ideológico: derrotar a los comunistas se convirtió en una bandera de lucha, muy a tono con los enfrentamientos ideológicos de la guerra fría, que poco o nada logró en el orden práctico. Unos acusaban a los castristas de comunistas, totalitarios, asesinos, blah, blah, blah… Los castros acusaban a los otros de bandidos, burgueses, mercenarios, traidores, blah, blah, blah… Así comenzó a pasar el tiempo, años, décadas, vidas enteras. Ahora pocos recuerdan para qué se hizo la dichosa revolución y solo unos pocos saben o entienden, que a eso que llaman Revolución (con R mayúscula) ha sido todo el tiempo un golpe de estado a la Constitución de 1940.
A los delincuentes se les impone la constitución por la fuerza, usando la violencia constitucional, como mismo se hace en todos los países que respetan sus constituciones. La perdida del argumento es lo que ha permitido la larga permanencia de la dictadura castrista en el poder, cualquier intento de combatir a los castros violentamente termina con la condena y repulsa del mundo libre, pues entienden que los castristas son un gobierno legítimo cuando no lo son.
Todo esto da origen a un discurso político muy conveniente a la dictadura castro-comunista, el discurso de la muy mal llamada “lucha pacífica”.
Para colmo, ahora tenemos que escuchar como los castristas, por medio del dictador de turno, justifican el uso de la violencia para defender la constitución espuria (no soberana) del 2019. [47]
A continuación, reproducimos parte de un valiosísimo escrito que recoge la presentación que hizo el excombatiente clandestino y expreso político Tomás Fernández-Travieso: [31]
«La resistencia interna y las prisiones políticas cubanas. Hace dos meses se cumplieron 50 años del desembarco por Bahía de Cochinos. La prensa, merecidamente, recordó y recogió testimonios de esos patriotas que intentaron terminar con el castrismo en Cuba pero… poco o nada se oyó del clandestinaje ni de los también 50 años del fusilamiento de hombres de la talla de Virgilio Campanería, Alberto Tapia Ruano, Rogelio González Corso (“Francisco”). Manuel Lorenzo Puig (Ñongo), Eufemio Fernández, Mingo Trueba y muchísimos más. Haciendo un poco de historia: El plan original de los cubanos, conjuntamente con el gobierno de los Estados Unidos, era entrenar a una brigada de hombres que se infiltrarían en la isla para fortalecer la Resistencia y derrocar al régimen castrista. Luego se convirtió en un plan de invasión que básicamente desembarcaría en un lugar lejano a La Habana para unirse a las guerrillas existentes en las montañas del Escambray o de la Sierra Maestra y formar un gobierno provisional que pudiera ser reconocido internacionalmente. En 1960, en las montañas del Escambray había cerca de 10 mil hombres alzados, la mayoría proveniente del Ejército Rebelde que derrocó a la dictadura de Batista. En la Sierra Maestra, había dos frentes guerrilleros con más de tres mil hombres coordinados por el Movimiento 30 de Noviembre y el Directorio Revolucionario Estudiantil. En otros puntos de la Isla había otros focos guerrilleros. Sin embargo, el gobierno de Estados Unidos dio un cambio final para desembarcar, ignorando los esfuerzos y las posibilidades de la resistencia. Hablemos ahora de la Resistencia. La Resistencia contaba con aproximadamente 200 mil hombres y mujeres en la clandestinidad, a lo largo y ancho de la Isla, distribuidos entre las distintas organizaciones revolucionarias: el Directorio Revolucionario Estudiantil (DRE) al que yo pertenecía, el Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), el Movimiento Revolucionario del Pueblo (MRP), la Democracia Cristiana, el Movimiento 30 de Noviembre, Rescate, Unidad Revolucionaria y otras más. Los grupos colaboraban con las necesidades del otro. No estábamos en competencia; todos teníamos una meta común. El clandestinaje era el encargado de educar a la población en la realidad del castrismo y las razones para luchar contra el sistema. Era nuestra labor organizar la resistencia en toda la Isla preparándonos para, conjuntamente con la llegada de la invasión, tomar ciudades, volar puentes, lanzarnos a la calle. Se organizaban grupos, se hicieron huelgas estudiantiles, se identificaban casas de seguridad para esconder a los que ya estaban “quemados”, o sea, a punto de caer presos o fusilados, se reclutaban nuevos miembros entre los que se encontraban milicias completas dispuestas a pasarse para la oposición en el momento de la invasión, se arriesgaba la vida recogiendo armas transportadas hasta playas cubanas y escondiéndolas, realizando sabotajes a la estructura militar del gobierno. Nos entrenábamos militarmente con el fin de desarticular el movimiento de tropas cuando se produjera el desembarco y crear varios focos insurreccionales en las ciudades, especialmente en la capital. Los grupos de infiltración compuestos por miembros de la brigada entrarían primero, y de hecho ya estaban en Cuba antes del 17 de abril, para colaborar en la coordinación del desembarco. Durante el clandestinaje se vivía intensamente; la captura significaba la muerte o, al menos, una prisión indefinida. Corría la misma suerte el que escondía a algún “señalado” en su casa. Y ni hablar del que capturaban trasladando o escondiendo armas. Nos jugábamos la vida a diario. La vida no valía mucho en esos momentos. La brigada fue traicionada. El clandestinaje fue traicionado. Cuba fue traicionada. El clandestinaje se desarticuló totalmente y el gobierno se dedicó a pescar en río revuelto y llenar las prisiones, en las que estuvimos muchos años, tantos que suena a irreal. En esos primeros años cayó lo más puro de nuestra juventud cubana.”.
Deja un comentario